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domingo, 15 de enero de 2017

Euskal Herria: Miles de personas se movilizan contra la política penitenciaria del Partido Popular

Una gigantesca manifestación pide el fin de la dispersión de los presos abertzales y la puesta en libertad de aquellos que se encuentran gravemente enfermos. "Queremos que esta imagen llegue hasta el último despacho de Madrid y París", destacan

BILBAO.- Gentzane Callejo habría preferido no tener que coger nunca esta pancarta. 

Cuando el reloj bordeaba las 17.30, esta donostiarra de 69 años ayudó a desplegar un cartel de varios metros, en el que aparecía impreso un mensaje rotundo: "Derechos Humanos, Resolución, Paz. Presos vascos a Euskal Herria". Ella estaba allí para denunciar que su sobrino, el preso de ETA Jagoba Codó, sigue en la cárcel a pesar de sufrir espondilitis anquilosante. Sin delitos de sangre en su expediente y con las tres cuartas partes de condena cumplida, este recluso cumple con los requisitos legales para salir de prisión. Sin embargo, a la misma hora en que su tía y varias miles de personas se situaban detrás de la pancarta en Bilbao, él seguía en la cárcel de Castellón, a 500 kilómetros de su familia.

La movilización celebrada este sábado buscaba hacer visibles estas situaciones, calificadas por sus organizadores –la plataforma Sare (Red)- como claros ejemplos de la “política de venganza” que mantiene el gobierno del PP en materia carcelaria. Algunos días antes, ese mismo colectivo había presentado un informe que sustentaba tales acusaciones: a pesar del fin de la violencia de ETA, el Ejecutivo de Rajoy –y, en menor medida, el de Francois Hollande- mantiene a la mayoría de sus presos dispersados y alejados de sus lugares de residencia.

De los 351 presos del colectivo EPPK, apenas dos están en cárceles vascas
Los números no dejan margen de duda. De los 351 reclusos que hoy están integrados en el EPPK (Colectivo de Presos Políticos Vascos, por sus siglas en euskera), apenas dos se encuentran en cárceles vascas. Todos ellos han seguido los cauces legales para cumplir sus penas en prisiones cercanas a sus hogares, pero Instituciones Penitenciarias –que depende directamente del gobierno- desechó todas y cada una de las peticiones. 

Este sábado, los familiares de los reclusos de ETA y de otras organizaciones de la izquierda abertzale marcharon juntos, detrás de la pancarta. Era fácil identificarles: llevaban atado al cuello el pañuelo blanco que simboliza las reivindicaciones de Etxerat (“A casa”), la asociación en la que están agrupados. “Este es el único fin de semana del año en el que nuestros familiares no recibirán visitas: hoy estamos aquí, en Bilbao, para recibir el apoyo y la solidaridad que nos ofrece la ciudadanía vasca”, afirmó a Público Urtzi Errazkin, portavoz de Etxerat.
“No pedimos nada que no esté en la ley española”

El acto comenzó con retraso debido a un accidente que se había registrado a la entrada de Bilbao, lo que provocó que los autobuses provenientes de distintas localidades vascas no consiguiesen llegar a la hora prevista. A medida que la manifestación avanzaba por las calles de Bilbao, los familiares recibían aplausos por parte de las personas que esperaban para sumarse en las aceras. Entonces hubo gritos contra la dispersión y a favor del acercamiento. También se pidió la libertad de los presos enfermos que siguen encarcelados. “No pedimos nada que no esté en la ley española”, resumió Callejo. 

El pasado miércoles, esta mujer formó parte de la delegación de Etxerat que visitó la sede del Parlamento Europeo en Bruselas, donde mantuvieron contactos con distintos europarlamentarios. El objetivo era similar al de la movilización de este sábado: denunciar la actitud “inmovilista” del gobierno español en el ámbito penitenciario. 

Uno de los manifestantes contra la dispersión de los presos abertzales, hoy, en Bilbao.- y la dispersión de los presos de ETA, hoy en Bilbao. EFE/JAVIER ZORRILLA
La familiar del preso Jagoba Codó subrayó que “cinco años después de que ETA abandonase la lucha armada”, el Ejecutivo del PP “ha endurecido la política penitenciaria, algo que solo puede entenderse como una venganza”. “Por eso mismo, hoy pedimos ayuda para que, entre todos, hagamos ver al Estado español que no se puede mantener esta situación”, afirmó Callejo.

Junto a ella, también en la pancarta, estaban otras caras representativas de los años de sufrimiento. Una de ellas era Rosa Rodero, viuda del sargento de la Ertzaintza Joseba Goikoetxea, asesinado por ETA en 1993. La otra era Edurne Brouard, hija del ex parlamentario de HB Santi Brouard, víctima del GAL. En la cabecera de la manifestación las acompañaban dos ex presos, Mertxe Galdos y Juan Mari Olano, así como algunos rostros muy conocidos del mundo de la cultura vasca."Queremos que está imagen llegue hasta el último de los despachos de Madrid y París", afirmó durante la manifestación el portavoz de Sare y ex consejero de Justicia del Gobierno Vasco, Joseba Azkarraga.

Presencias y ausencias

La red ciudadana Sare celebra su habitual gran manifestación anual contra la "vulneración de derechos" y la dispersión de los presos de ETA, hoy en Bilbao. EFE/JAVIER ZORRILLA

Los dirigentes políticos y sindicales que apoyaban la movilización iban por detrás. Entre ellos se encontraba la plana mayor de EH Bildu, así como la secretaria general de Podemos Euskadi, Nagua Alba. Algunas horas antes de que Bilbao se colapsara, el número dos de la formación morada, Iñigo Errejón, había mostrado su adhesión a través de Twitter. “Todos los derechos para todas las personas. Ya no hay excusas. Bilboko kaleak betetzera. Nik #SalatzenDut” (A llenar las calles de Bilbao. #YoDenuncio), escribió el dirigente Podemos, haciendo alusión al lema principal –tanto en las calles como en las redes- de este acto. En efecto, el hashtag #SalatzenDut fue uno de los más empleados durante este sábado por los usuarios de Twitter.

El multitudinario acto de Bilbao también ha contado con el respaldo de otro de los rostros más conocidos del partido de los circulos, Juan Carlos Monedero. "¿Qué hace el 81% de los presos vascos a más de 500 kilómetros de Euskadi? ¿A quién beneficia esto? Para la paz, haga cada cual su parte", afirmó el cofundador de Podemos en Twitter.
¿Qué hace el 81% de los presos vascos a más de 500 kilómetros de Euskadi? ¿A quién beneficia esto? Para la paz, haga cada cual su parte.

            


 Mientras estos mensajes circulaban a gran velocidad por las redes sociales, dos representantes políticos catalanes se presentaban en el parque de La Casilla (punto de salida de la manifestación) para hacer público su apoyo. Uno de ellos era el diputado de ERC Eduardo Reyes, quien declaró que "el Estado español no debe seguir con su política de venganza". 

El siguiente en hablar fue Juanma Rojas, integrante del Secretariado Nacional de la CUP. "La vulneración de derechos humanos es un componente más de la demofobia que tiene el Estado español", indicó.

Por su parte, tanto el Gobierno Vasco como los dos partidos que lo sustentan –PNV y PSE- decidieron no concurrir a esta cita. Tampoco hubo representantes de Ezker Anitza (filial vasca de IU) ni de Equo. Ambas formaciones –actualmente integradas en la coalición Elkarrekin Podemos- emitieron sendos comunicados en los que, si bien mostraban su desacuerdo con la política penitenciaria del PP, también exigían “la autocrítica y el deber de reparación por parte de quienes ejercieron la violencia y de quienes les apoyaron en ese lamentable camino”.

¿La última?

La manifestación concluyó en las escalinatas del ayuntamiento de Bilbao, donde los presentadores de televisión Nerea Alias y Andoni Aizpurua se encargaron de dar a conocer la declaración final. “Denunciamos a esa parte de la justicia que ha hecho saltar por los aires la necesaria división de poderes en ese Estado español que se dice democrático”, afirmaron.

Mientras los asistentes mantenían levantados los dedos de cartón con el lema “Yo denuncio”, Alias y Aizpurua se dirigieron aquellos que “mantienen actitudes basadas en la venganza” y que “apuestan por una lógica perversa de vencedores y vencidos”. También transmitieron un deseo que es, al mismo tiempo, un objetivo: conseguir que esta sea la última marcha contra las vulneraciones de derechos humanos en las cárceles.

78.000 personas, según el recuento habitual de GARA, han hecho frente a las inclemencias del tiempo y han abarrotado un año más las calles de Bilbo en una multitudinaria movilización en favor de los derechos humanos, la resolución y la paz. Sare ha hecho un llamamiento a que «la demostración de hoy tenga seguida todos los días del año» y ha remarcado que no parará «hasta conseguir que todos los presos y presas regresen a Euskal Herria». «Levantemos el dedo todos juntos para que se nos se nos vuelva a oír desde el último rincón del mundo: Euskal Herria denuncia».



2017/01/15
EGUNEKO GAIAK | MASIVA MOVILIZACIÓN DE SARE

Chaparrón de solidaridad con los presos y de compromiso por la paz
Bilbo fue ayer una interpelación colectiva, un «Yo denuncio» masivo contra la política de excepción que se aplica a los presos y presas vascas, y también un ejercicio de compromiso con los derechos humanos, la resolución y la paz. Llovió sobre la capital vizcaina, por momentos lo hizo a cántaros, pero el gran chaparrón fue humano y solidario.
Iker BIZKARGUENAGA|BILBO

MARCHA FEMINISTA
Convocada por Bilgune Feminista, el próximo 11 de febrero se va a llevar a cabo una marcha de mujeres a la cárcel de Valladolid. Una pancarta anunciaba la movilización a la altura de la Plaza Circular.

Andoni Aizpuru y Nerea Alias resumieron desde la balconada del Ayuntamiento la razón que llevó a decenas de miles de personas a caminar por las calles de Bilbo en la jornada más inclemente, con diferencia, de los últimos meses: «La sociedad vasca exige el respeto de los derechos de los presos y presas vascas; exige que se den pasos hacia la resolución del conflicto, y que de una vez por todas logremos una paz justa y definitiva, donde la política basada en la lógica de vencedores y vencidos deje paso a otra política basada en la convivencia y el respeto». Y con una marea humana aún acercándose a ellos, los dos periodistas expusieron la esperanza de todas aquellas personas: «Nos gustaría que fuese la última, porque nuestro objetivo es que este año 2017 sea de verdad el de la resolución y la paz».

Su intervención, precedida de una actuación de Kepa Junkera y Sorginak, puso el colofón a una jornada que volvió a ser emotiva –espectacular el gentío cantando “Kalera Kalera” bajo el penúltimo aguacero de la tarde– y donde el calor humano ganó por goleada al frío, la lluvia, el viento y todo lo que el cielo tuvo a bien mandar a la capital vizcaina, que fue mucho.

La Casilla, punto de encuentro
«¿Frío? Con este tiempo peor se está en la carretera, por la estepa». La respuesta de un veterano familiar y voluntario tocado con el peto de Sare a su interlocutor, un joven periodista conocido suyo, dejaba a las claras el ánimo de quienes bastante antes de comenzar la marcha ya se estaban congregando en torno a La Casilla. Aquel era el punto de encuentro para los agentes sociales, sindicales y políticos que secundaron el llamamiento de Sare, para los periodistas y también para los manifestantes, aunque como viene ocurriendo en los últimos años, dado el volumen de la movilización muchos optaron por aguardar su paso en Autonomía, Zabalburu y Hurtado de Amezaga.

Con todo, para las 17.00 ya había bastante gente en el punto de arranque, entre quienes se hallaban representantes de EH Bildu como los parlamentarios Maddalen Iriarte, Jasone Agirre, Jone Goirizelaia, Pello Urizar, Iker Casanova y Julen Arzuaga; el senador Jon Iñarritu y muchos miembros de los partidos que conforman la coalición; el diputado de ERC Eduardo Reyes; los secretarios generales de ELA y LAB, Adolfo Muñoz y Ainhoa Etxaide; y también la diputada y secretaria general de Podemos en la CAV, Nagua Alba.

Todos ellos fueron acercándose a la cabecera cuando llegó la hora de emprender la marcha, aunque la manifestación empezó algunos minutos más tarde de lo previsto, quizá porque un accidente había colapsado la entrada a Bilbo por Zabalburu.

Pero arrancó con brío y entre los aplausos de los presentes. En cabeza, personas conocidas y de muy diferentes trayectorias vitales. Bertsolaris, artistas, abogados, catedráticos, familiares, expresos y también víctimas, de ETA y de los GAL. Rosa Rodero y Edurne Brouard, que portaron la pancarta junto al portavoz de Sare Joseba Azkarraga, acapararon por un momento los flases.
Gente en casi todo el recorrido

Por delante marcharon las furgonetas de Mirentxin y las siempre sobrecogedoras hileras de familiares y allegados de los presos, que recibieron muestras de cariño durante todo el recorrido. Un momento especial fue cuando llegaron a Zabalburu, desde donde la visión de la movilización era impresionante.

Y como también viene siendo habitual, costó atravesar el embudo que se forma en esa plaza. Además, en ese momento comenzó a jarrear con ímpetu y los paraguas multiplicaron el efecto tapón. Tampoco fue fácil el trayecto por Hurtado de Amezaga, calle más estrecha que Autonomía. No obstante, poco a poco la cabecera fue recortando distancia hasta el Ayuntamiento, donde llegó a falta de casi un cuarto de hora para las 19.00. Para entonces ya había gente esperando y no fueron pocos los que intentaron atajar por algún recorrido alternativo. La lluvia apretaba.

Las escalinatas del edificio consistorial quedaron abarrotadas con la presencia de los familiares, y las orillas de la Ría se fueron llenando mientras Kepa Junkera y Sorginak daban paso a Andoni Aizpuru y Nerea Alias.
«Hablamos de derechos»

Los dos conocidos presentadores de ETB recordaron de qué trataba la cita de ayer. «Hablamos de derechos. Porque queremos poner fin a las vulneraciones que supone la aplicación del ‘derecho penal y penitenciario del enemigo’, que es el no-derecho. Y porque queremos dejar a las generaciones venideras una sociedad mejor que la que nosotros y nosotras recibimos de nuestros mayores», expusieron, denunciando a renglón seguido «a quienes vulneran los derechos de los familiares y especialmente la vulneración de los derechos de niños y niñas, a quienes impiden desarrollar una relación cercana con sus padres y madres».

«Denunciamos –añadieron– a esa parte de la Justicia que ha hecho saltar por los aires la necesaria división de poderes en ese Estado español que se dice democrático, y que se ha convertido en correa de transmisión política del Gobierno y de sus políticas injustas». E hicieron extensible ese “Yo denuncio” a «aquellos que mantienen encarcelados a los presos y presas gravemente enfermos» –explicaron que esta misma semana una persona se ha sumado a esa lista negra–; a «quienes mantienen en prisión a presos que desde hace tiempo cumplieron la condena impuesta por los tribunales pero se les impide la libertad porque no se les aplica la acumulación de condenas, a pesar de que la normativa europea obliga a España a hacerlo»; y a quienes «aplican la legalidad de excepción, pues la ley 7/2003 abre las puertas a la prisión de por vida para los presos vascos».

Resumieron, por tanto, que «denunciamos a quienes mantienen actitudes basadas no en la política, sino en algo tan visceral como la venganza. Una lógica perversa como la de los vencedores y vencidos que intenta imponer desde la justicia vindicativa lo que no pueden ganar en las urnas, ni en los corazones de Euskal Herria».

Frente a ello, pidieron estar alerta, pues auguran «más intentos de impedir avanzar hacia la resolución y la paz», e invitaron a «no cejar en el empeño» y a «seguir luchando por aquello que nos une: Derechos humanos, resolución y paz».



 

 2017/01/15
EGUNEKO GAIAK | MASIVA MOVILIZACIÓN DE SARE
Iñaki IRIONDO
La movilización de decenas de miles de personas año tras año por los derechos de presas y presos es un acontecimiento político y social de primer orden, infrecuente o impensable en otros países.
«¿Por qué os manifestáis, pasáis frío y os mojáis año tras año si no sirve para nada?»

Aquien más y a quien menos de las decenas de miles de personas que ayer se manifestaron en Bilbo le habrán hecho esa pregunta. De hecho, muchas de ellas se la habrán hecho incluso a sí mismas, en la duda de si coger o no el coche, el autobús, el tren o el metro este año, a la vista de la nieve que ocupaba buena parte del país y de que las previsiones anunciaban chaparrones.

Para muchos, la respuesta es bien sencilla: «Porque nos da la gana. Porque queremos que los presos y presas, y sus familiares, sepan que no están solos. Que seguimos queriéndolos. Que año tras año no les olvidamos».

Para otros muchos, la contestación viene dada por su defensa de los derechos humanos. Todos los derechos para todas las personas. Porque entienden que a las presas y presos vascos se les está aplicando un tratamiento vengativo; que lejos de cumplir con el cliché de que «todos tienen que ser iguales y los de ETA no tienen por qué tener privilegios», se les somete a una política penitenciara colectiva, en lugar de aplicárseles la ley penitenciaria. 

No es lo mismo política que ley. De hecho, hablar de política significa en este caso someter la ley.
Otros se manifestan desde la posición política de que el conflicto vivido en Euskal Herria debe superar la fase de la violencia y el dolor, para entrar en el terreno de la democracia.

Cada cual por sus razones, o por la suma de varias de ellas, decide acudir a esta manifestación de primeros de enero, hasta convertirla en la movilización más multitudinaria que año tras año se produce en Euskal Herria. Cuando algunos políticos, normalmente de partidos unionistas, dicen que hay que hablar de los problemas y preocupaciones de la ciudadanía, deberían tener en cuenta cuál es el problema o preocupación por el que más gente se moviliza.

Suele presentarse esta manifestación como «la tradicional», «la de cada año», y con ello ciertos medios tratar de reducirla a un carácter ritual que les evita hacer el análisis político de por qué sigue movilizando a decenas de miles de personas, haga el tiempo que haga, que en enero nunca suele ser apacible.

Sin embargo, el contenido político de la pregunta no está en el «por qué», sino en el para qué, en ese «no sirve para nada». En primer lugar, sirve para que quienes sufren en sus propias carnes la política penitenciaria encuentren esta semana el calor de las decenas de miles de corazones que ayer palpitaron al unísono con ellos. Solo esto ya sería razón suficiente para dejar la comodidad de una tarde de sábado y manifestarse.

Sirve además para evidenciar una realidad que tantas veces pasa desapercibida o se oculta. Para que ésta ocupe un espacio, quizá pequeño, en medios de comunicación internacionales. Cada una de esas líneas, cada una de esas fotos, es un factor de incomodidad para quienes desde Madrid y París se empeñan en socializar el sufrimiento y, además, pretenden dotarse de una superioridad moral.

Sin estas movilizaciones, sin la acumulación de fuerzas y sensibilidades de los últimos años, la cuestión del acercamiento no estaría, por ejemplo, en el pacto de Gobierno entre PNV y PSE. Hoy por hoy, PP y UPN son los únicos partidos que apoyan la dispersión. No es un dato menor.

A buen seguro, a muchos de los que ayer llenaron el recorrido de la manifestación les parecerá insuficiente la posición política sobre los presos de PNV y Elkarrekin Podemos, y no digamos nada de la del PSE. Pero, sin embargo, es una noticia inédita hasta ahora la posibilidad de que en el Parlamento de Gasteiz –y debería ser también en el de Iruñea– sea posible llegar a un acuerdo ampliamente mayoritario en torno a esta cuestión.

Sare ya anunció que, además de los movimientos que pueda haber entre partidos, está trabajando en una propuesta que cuenta con el aval de expertos juristas, y su deseo de que no solo tenga un carácter declarativo, sino que a través de una proposición de ley intente cambiar la legislación actual.

Como esa no es empresa fácil, bien está dotarla del empuje explícito de las decenas de miles de personas que ayer se mojaron en Bilbo, y del respaldo implícito de una mayoría social del país que ya no solo se evidencia en los sondeos de opinión, sino también en los debates públicos entre políticos.

Para mover a Madrid y París primero hay que movilizar Euskal Herria, sus calles y sus instituciones. Para que Mariano Rajoy y François Hollande liberen el candado de la venganza penitenciaria, antes hay lograr que Iñigo Urkullu, Uxue Barkos, Andoni Ortuzar, Idoia Mendia, Nagua Alba y otros sientan el empuje social de que también ellas y ellos deben dar pasos.

Para eso sirven movilizaciones masivas como la de ayer. Para eso hay quien conduce su coche 150 kilómetros para llegar a Bilbo, con el objetivo de que nadie más tenga que hacer 1.000 kilómetros para hablar a través de un cristal con su hija, su hijo o su pareja. Y, todavía más doloroso, para que ninguna niña o niño más se juegue la vida en la carretera para ver a ama o aita.


 

2017/01/15
EGUNEKO GAIAK
Erreportajea

MASIVA MOVILIZACIÓN DE SARE
ATOCHA 7.00 DE LA MAÑANA LA SOLIDARIDAD QUE CRUZA EL EBRO
Un autobús solidario transitó ayer los 396 kilómetros que separan Bilbo de Madrid para sumarse a la marcha. Un trayecto inverso al que cientos de familiares y amigos recorren cada semana para acudir a las prisiones del centro y sur del Estado español.
Alberto PRADILLA
                                  


Los aproximadamente 400 kilómetros que van desde Euskal Herria hasta Madrid constituyen una de las rutas más transitadas cada fin de semana por culpa de la dispersión. Ayer, sin embargo, un autobús realizó el camino a la inversa y, frente a la política de venganza que pretende justificar el alejamiento, lo hizo por un motivo solidario: apoyar a los presos políticos vascos y la reivindicación de su repatriación. No es la primera vez que se organiza este transporte colectivo aunque ayer tenía también cita especial en Bilbo: Askapena celebró un homenaje a Euskal Herriaren Lagunak por su apoyo a la causa vasca.

El viaje comenzó a las 7 de la mañana. A esa hora, 46 personas subían al autobús desde Atocha y ponían rumbo a Euskal Herria. Varios vehículos privados también incrementaron el número de asistentes procedentes del sur del Ebro. Hubo suerte y no tuvieron que enfrentarse a los habituales controles de la Guardia Civil, siempre tan presentes cuando se celebran movilizaciones multitudinarias. En Lerma (Burgos), foto de familia con banderolas e ikurriña y vuelta a la carretera.

Entre los asistentes, tanto miembros de Euskal Herriaren Lagunak como de otros colectivos madrileños. Y en el recuerdo de todos, Amparo, abuela del represaliado Alfonso Fernández, «Alfon», y recientemente fallecida. Ella era una de las habituales en este bus que lleva al menos seis años organizándose, según explica Simón Cortés, uno de los participantes en la marcha.

No es fácil, qué duda cabe, defender los derechos de los presos vascos en Madrid. Cierto es que la capital del Estado no se limita a esa caricatura de la calle Génova, donde se ubican la sede del PP y la Audiencia Nacional, y cierto es que hay cientos de personas solidarias y que defienden acabar con las medidas de excepción contra los presos, pero no resulta sencillo. No obstante, en los últimos años la situación ha mejorado, en opinión de Simón. «Se ha hecho mucho trabajo en torno a los juicios políticos, las cárceles o la tortura», explica.

No en vano, ellos también son quienes suelen organizar el apoyo a los ciudadanos vascos que son juzgados en la Audiencia Nacional y resultan ya habituales a las puertas del tribunal de excepción, mostrando su apoyo a los procesados. «La represión también ha tocado a Madrid», señala Cortés, recordando casos como el citado de Alfon (que sigue en prisión) o el de los titiriteros que fueron encarcelados varios días por una obra de teatro y han quedado recientemente absueltos de toda acusación.

Una vez en las calles de Bilbo tocaba hermanamiento con el resto de internacionalistas que secundaron la convocatoria de Askapena. De ahí, comida y ongi etorri antes de que realizar conjuntamente el camino hacia la movilización. Como destaca una participante habitual en esta marcha anual, es un momento que los ciudadanos vascos también aprovechan para expresar su agradecimiento a quien se solidariza con Euskal Herria. Una muestra de afecto recíproca muy necesaria.

«Queda mucho por hacer», reconoce Cortés, quien reitera la volutad de estos solidarios de seguir acudiendo a la marcha de Bilbo los años que sea necesario. Pero con el deseo paralelo de que esta sea la última. Y que quien transite los 400 kilómetros del viaje de Madrid a Euskal Herria, o de Euskal Herria a Madrid y más allá, no lo haga por culpa de nuevas vulneraciones de los derechos humanos.

 

2017/01/15
EGUNEKO GAIAK | MASIVA MOVILIZACIÓN DE SARE


SUSANA ETCHEGOYEN Y MIRTA FABRE
COLECTIVO «A CASA»
Cruzan el charco para cumplir con su cita y dar continuidad a la labor que desarrollan en Argentina a través del colectivo «A Casa». Tras la experiencia del pasado año, vuelven a Bilbo a «redoblar nuestra apuesta» por los derechos humanos.
«Los lazos con los presos se estrecharon, somos familia»
Oihane LARRETXEA|BILBO
                                

¿Qué iniciativas ha llevado a cabo «A Casa» recientemente?
Mirta FABRE: Hicimos una llamada, “Atravesando rejas”, en la que invitamos a la colectividad vasca, a alumnos, amigos, familia… a que nos ayudaran para que cada preso tuviera una postal. En solo dos días escribimos 363 postales que están terminando de recibir ahora, con un bello diseño. Sin esa ayuda hubiera sido imposible económicamente, y tampoco hubiéramos tenido ni tiempo ni la seguridad suficiente de que ese conjunto de cartas llegaría.

Sin embargo, hubo un grupo de dantzaris que acudió a la semana vasca, y ellos las trajeron cuidadosamente divididas en sus maletas. Etxerat las recibió y las envió. Ha sido gracias a una cadena de transmisión humana y afectiva que se ha logrado superar los obstáculos.

¿Qué tienen previsto en la agenda de los próximos días?
Susana ETCHEGOYEN: Seguimos manteniendo el contacto con los presos y sus familiares, pero sigue siendo dificultosa la comunicación por carta. No obstante, sin ninguna duda que se ha profundizado en la relación, somos familia ya, la verdad. El miércoles visité a Ibon Fernandez Iradi, Mirta verá el domingo a Txus, e iremos a ver a Ibon Iparragirre, un caso increíble. Lo que pasa con él es inaceptable para cualquier organismo internacional. Asimismo, nos reuniremos con familiares de los distintos territorios para tratar de tener con ellos una conversación más íntima, que profundice el lazo, y determinar los objetivos para este año.

También están implicadas en un colectivo contra la tortura...
S.E: Efectivamente. Lo presentamos este lunes en el edificio de La Bolsa de Bilbao. Es un colectivo de profesionales contra la tortura que va a avanzar en las denuncias y en el trabajo acá, pero también en nuestro país, donde se tortura sistemáticamente en las cárceles. Ya hemos presentado varias denuncias a nivel internacional: una en la asociación médica mundial contra los médicos de la Audiencia Nacional por complicidad, una cautelar por Ibon Iparragirre alertando de que su vida corre peligro, y otra la estamos tramitando por Gorka Fraile contra el medico que lo maltrató cuando hizo los estudios por cirugía de su cáncer.



2017/01/15
EGUNEKO GAIAK | MASIVA MOVILIZACIÓN DE SARE
VICTORIA DONDA
DIPUTADA POR EL MOVIMIENTO LIBRES DEL SUR
Licenciada en Derecho, Victoria Donda es representante en la Cámara de Diputados de Argentina por el Movimiento Libres del Sur y es la presidenta de la comisión de DDHH. Nació mientras sus padres estaban secuestrados; aún hoy siguen desaparecidos.
«Esto genera repudio, la comunidad internacional debe solidarizarse»
O.L.|BILBO
                                       


La de ayer fue su primera visita a Bilbo, donde esta diputada, nacida en Buenos Aires en 1977 y gran activista por los derechos humanos, dejó su granito participando en la manifestación. Tiene conocimiento desde hace años de esta cita anual, pues el de los derechos universales es su campo de batalla. Y remarcaba a GARA la «relevante conferencia» en la que participó el pasado año en Argentina, junto a todo el arco político, «con partidos de derecha e izquierda y los expresidentes vivos de los últimos treinta años de democracia en nuestro país para pedir la paz en el País Vasco». Ayer hizo suyo el lema de la marcha.

¿En qué medida se conoce en Argentina la situación de los presos vascos?

No es una situación que toda la sociedad sepa, pero sí es una realidad que las personas comprometidas con los derechos humanos conocen.
Usted ha vivido vulneraciones tremendas carne propia...
Cuando hablamos de derechos hablamos del derecho a la vida, al agua, al trabajo, a la libre autodeterminación, y a otras tantas cosas. Pelear por ello hace que los poderosos que se apropian del uso y goce de los derechos opriman de forma cruel y sanguinaria a quienes peleamos. Mi partido pelea por una sociedad más justa.

¿Qué opinión le merecen la dispersión o la negativa a liberar a presos enfermos?
Desgraciadamente nada de eso me suena a ficción. Vengo de un país en el que se tortura de forma sistemática en las cárceles, unas prácticas que suceden también aquí, saben de lo que hablo. Me produce repudio, y toda la comunidad internacional tiene que solidarizarse, porque con la violación de un solo derecho se está violando un todo.

Desde Argentina hemos sido muy bien recibidos por la comunidad de esta parte del mundo y se han solidarizado con lo que sufrimos nosotros. Muchas de esas violaciones de la ultima dictadura militar de mi país hoy se cometen en este lugar.
DERECHOS
«Pelear por los derechos hace que los poderosos opriman de forma cruel y sanguinaria»


 2017/01/15
EGUNEKO GAIAK | MASIVA MOVILIZACIÓN DE SARE

EHL difundirá en el sector sanitario la situación de los presos enfermos
O.L.|BILBO
                        

Llegados desde Andalucía, Catalunya, Madrid, Galiza, Aragón, París e Italia –concretamente desde Bologna, Milan, Taranto y Roma–, miembros de Euskal Herriaren Lagunak mostraron ayer su solidaridad con los presos vascos y reivindicaron sus derechos humanos. En un acto que tuvo lugar en Bilbao la Vieja, proclamaron que ya basta de jugar con la vida» de las personas represaliadas y sus familiares, porque «son muchas las generaciones que han sufrido las atrocidades» de Madrid y París. «Es hora de acabar con esta ilógica», pidió Breixo Lousada, miembro de EHL Madrid.

Su denuncia se sumó a las voces que alertan de que «la dispersión es cada vez más grave», y que los presos enfermos siguen privados de libertad pese a existir constancia de su situación. «Rara es la paz que se hace con la guerra», añadió.

En su labor solidaria, contó que en los últimos meses han estado difundiendo la realidad de la dispersión, y situó su final como «una reivindicación histórica que debería aceptar cualquier persona que se autoproclame demócrata». Ann así, admitió que en sus países de origen no está muy interiorizada esta preocupación «y por lo tanto no hay suficientes mimbres para aumentar nuestra presión». Por ello, animó a seguir potenciando la presión social y la movilización popular para llegar hasta quienes no lo sienten como un tema propio.

De hoy en adelante, según avanzó Lousada, empezarán a socializar la situación de los presos enfermos e interpelarán «al sector más sensibilizado», en concreto el sector sanitario. «Nuestra pretensión es hacer un trabajo en hospitales, ambulatorios, médicos…», un trabajo «de hormigas» que, aseguró, «dará sus frutos antes que tarde».

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