jueves, 1 de mayo de 2014

HONDURAS: A 60 años de histórica huelga, trabajadores siguen caminando

En 1954, al menos 35 mil obreros decidieron organizadamente asumir un momento histórico tras realizar una huelga general en las plantaciones de banano de la zona norte del país, exigiendo mejores condiciones de trabajo
Tiempo.hn / San Pedro Sula, Honduras
Cualquiera que ande durante 60 años sin duda habrá caminado en abundancia aunque no necesariamente habrá llegado lejos. Hoy, el sexagésimo aniversario de la huelga bananera, punto de partida que según Ramón Amaya Amador iniciaba “el camino de la victoria” para la clase trabajadora hondureña, habrá quienes se preguntan ¿qué tan cerca están los grupos organizados en llegar a esa meta?


Durante la huelga de 1954 los trabajadores y trabajadoras de todo el país tomaron las bananera durante 69 días, paralizando la economía nacional y afectando la internacional.
Seis décadas atrás, el calor del primero de mayo sacudió los cimientos de la fuerza obrera de los enclaves bananeros de Honduras en 1954.
Pieles abrasadas por las altas temperaturas patrocinadas por los campos de concentración del banano, con los cuerpos humectados por los ligeros baños de agroquímicos hasta tornar sus figuras en verde, eran parte de las condiciones de vida de los bananeros, según lo cuenta la historia. 
El papel de la mujer fue preponderante durante la huelga general, ya que ayudaban a los hombres en su cuidado de salud, a la vez que les proveían su alimentación.
Por aquellos días, la United Fruit Company, la Standard Fruit Company y la Cuyamel Fruit Company, extendían sus ilaciones laborales desde los bordes del río Motagua (frontera Honduras-Guatemala en Cortés) hasta el torso de la bahía de Trujillo, Colón según narra el historiador Tomás Erazo.
Paulatinos intentos de sublevación –desde décadas anteriores- por parte de los trabajadores se vieron apaciguadas por las negociaciones de las transnacionales. Pero fue 1953 el prolegómeno de aquella huelga general que hoy cumple con la ciclicidad de seis décadas, cuando se presentaron dos coyunturas importantes.
                                                                   Por un lado, “las compañías bananeras en aquel momento necesitaban salir de una crisis en el cultivo y exportación del fruto, -y por otro-, la crisis política nacional agudizaba el reclamo de los y las ciudadanas del país por democracia, esas razones aumentaron la tensión para que un año más tarde (1954) estallara la gran huelga general por 69 días consecutivos”, narró Erazo.
Jóvenes y adultos se congregaban durante los 69 días de paro para escuchar a sus dirigentes y continuar en pie de lucha respecto de las demandas para la calidad de vida que realizaban.
Fue entonces que en aquel primero de mayo de 1954 dio vida a movilizaciones masivas de las organizaciones populares, gremios, sindicatos, mujeres textileras que por 69 días consecutivos paralizaron al país obligando a las transnacionales a cubrir el pliego de demandas solicitadas por los y las ciudadanas.
                                                                          
Pero la huelga, también atrajo la masacre en las bananeras, al igual que la mayoría de los problemas del pueblo hondureño que se derivan de un origen común: la explotación nacional, el problema democrático y la injerencia extranjera, destaca el historiador.
                
PUERTAS ADENTRO
Las condiciones en las cuales vivían los y las trabajadoras eran en lugares “de tres metros cuadrados en donde habitaban hasta diez personas”, describe el Erazo. Y agrega que “ese escenarios era infrahumano, ya que estaban en un hacinamiento terrible pues las habitaciones estaban hechas para dos personas”.                                                              
A parte de esas condiciones, las jornadas se extendías a doce horas, de sol a sol. Los veranos más intensos eran acompañados por la bruma grisácea que brotaba por las cremaciones en los campos. Ese calor del trópico, también obnubilaba todas sus expectativas y opacaba el apetito de las mandíbulas; las extensas plantaciones verdes, o tomando las palabras de Amaya Amador esa “prisión verde” que carecía de primaveras para una campaña de exhalación.            
A lo largo y ancho de las fincas bananeras se encontraban mensajes alusivos a la lucha obrera para alentar a los huelguistas y provocar el avance de su protesta.
La moneda que circulaba era el dólar, “pero también existía el oro y la plata” comentó Erazo. Los patronos utilizaban la representación del dorado, mientras que a los obreros se les remuneraba con plata.
                                                              
Maíz, arroz, frijoles eran parte del menú cotidiano que sostuvo energéticamente a las y los trabajadores que se oponían al régimen de explotación en la cual se encontraban.

Antes de salir el sol, los jornaleros tomaban el desayuno que preparaban las mujeres. “Las mujeres también tuvieron un rol protagonista para el sustento de los trabajadores y la organización de la huelga”, señaló la profesora e historiadora de Cornell University en Los Angeles, Estados Unidos, Suyapa Portillo.                                      
A lo largo y ancho de las fincas bananeras se encontraban mensajes alusivos a la lucha obrera para alentar a los huelguistas y provocar el avance de su protesta.
                                                              

Estas féminas “se levantaban a las 2 de la mañana para moler maíz, preparar los frijoles y proveer el café para asegurar el desayuno de los hombres, quienes regresaban a casa una vez oculto el sol”, describió la catedrática.
                                                           
“Los enclaves bananeros eran puro trabajo”, indicaba Portillo al momento de remembrar lo que ocurría en aquellas fincas. Pero al momento de la huelga, el crepitar de las hojas de plátano que yacían en la tierra de hacienda en hacienda  advertía el caminar de las y los trabajadores organizados para sumarse a lo que devino en una huelga general.
HERENCIA Y VIGENCIA DEL 54
De aquel momento histórico se ha hablado en abundancia. Una parte piensa que fue una ocasión espontánea que las y los trabajadores se alzaran, mientras por otra, se comenta que fue un instante consciente de la clase explotada que se organizaba.             
                                                                      
Hidalgos dirigentes sindicales tomaban el micrófono para ofrecer mensajes de fuerza a la vez que anunciaban la dirección a seguir durante el proceso de resistencia.
 Pero lo que sí es cierto, es que es un hito que fragmentó la historia del país para darle un nuevo viraje en las relaciones políticas, económicas y sociales.
“La huelga de mayo de 1954 significó lo que se tenía que ganar, ésta heredó una conciencia del trabajador, una identidad del obrero del país. Sin embargo, para la actualidad el estancamiento de esta lucha obrera se ha visto frenada”, aseveró la investigadora de Cornell University.
A su vez, Erazo apuntó que “lo ocurrido en algún momento dejó como resultado una forma nueva de organizarse de los trabajadores, pero lo que ocurre en esta época es que se han visto diezmadas las capacidades organizativas en el país por la falta de conocimiento e interpretación de aquella herencia”.
Pero no hay duda, pues según comenta el experto que “del pliego de peticiones el gobierno dijo que las concedió, pero no, esa fue una conquista de la población hondureña”, a lo que agrega Portillo “que esas conquistas fueron logradas debido a un gran movimiento organizativo que escogieron la protesta como ruta a seguir y no como en otras naciones que su camino fueron las armas”.
Economía
A mitad del siglo pasado, el 90 por ciento de la producción giraba alrededor del banano. Paralizar los campos bananeros era paralizar la economía de Honduras, y fue esa la lectura que tuvo el movimiento obrero para impulsarse hacia la huelga general del 1954.
Huelga
Al menos 35 mil trabajadores y trabajadoras con representantes a nivel nacional se convocaron organizadamente para emprender una huelga general que duraría 69 días y que tuvo como resultado la conquista de varios derechos ciudadanos.
Enclaves
Desde inicios del siglo XX la zona del Caribe centroamericano fue irrumpida por las grandes compañías bananeras norteamericanas. Transnacionales como la United Fruit Company y Standard Fruit Company se apoderaron del paisaje atlántico de la región.

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