viernes, 6 de abril de 2012

El Dinero de Emisiones y Sangre en Honduras

 Fuente (ingles): FPIF                                                                      
Escrito por  Rosie Wong   
Jueves  5 de  Abril 2012

Con sus caminos de lodo, chozas humildes, y constantes patrullas militares, el Bajo Aguán en Honduras parece un lugar lejano de las regulares y sofisticadas negociaciones climáticas de la ONU realizadas en las ciudades capitales del mundo. Aun así, la lucha sangrante sigue allí, se mete en el corazón de las políticas climáticas globales, lo que ilustra hacia que fines llevan estos esquemas de mercado, diseñados para compensar emisiones del carbono, cuando se encuentran con la compleja realidad en los territorios.



Much@s más que antes, campesin@s de escala pequeña en la región han caido bajo del pulgar de grandes terratenientes como el magnate de aceite de palma Miguel Facussé, acusado por grupos de derechos humanos de ser el responsable por los numerosos asesinatos de campesinos en Bajo Aguán desde el golpe de estado en el 2009. Aun así, la compañía de Facussé ha sido aprobada para recibir fondos internacionales para la mitigación del carbono bajo los Mecanismos de Limpio Desarrollo (CDM en inglés) de la ONU.

El contraste entre la promesa de ‘limpio desarrollo’ y esta violenta realidad, ha gradualmente convertido al Bajo Aguán en un centro de atención internacional, - y en un pararrayos para las criticas de los MDLs.

El Golpe-Militar y sus Secuelas


El junio de 2009, un golpe militar derrocó el gobierno de Manuel Zelaya, estancando las reformas y experimentos sociales progresivos del gobierno con ideales de democracia participativa. “No era sólo para expulsar al Presidente Zelaya”, dice Juan Almendarez, un prominente defensor de derechos humanos y ambientales en Honduras. El golpe pasó “porque los personajes poderosos estaban actuando en reacción a las luchas del pueblo de Honduras”.

El resultado ha sido la degradación social y la represión política. La tasa de homicidios en Honduras ha subido de manera enorme bajo el régimen de Porfirio Lobo, y se registra como la más alta en el mundo en el 2010. Grupos de derechos humanos resaltan los continuos asesinatos políticos de personas opuestas al régimen. En este pequeño país, con 8 millones de personas, 17 periodistas han sido asesinados desde el golpe. Organizadorxs LGBTI, activistas de derechos Indígenas, sindicalistas, profesor@s, organizador@s juveniles, defensoras de mujeres, y políticos de la oposición también han recibido amenazas de muerte, o han sido asesinad@s. L@s responsables son rara vez castigad@s por el sistema de justicia que, en su lugar, dedica sus energías a judicializar y perseguir activistas sociales y de derechos humanos. A menudo las protestas son agredidas con latas de gas lacrimógenas y munición real.

El golpe evidencia también un retraso tremendo para l@s activistas campesin@s que buscan poner un fin al acaparamiento de las tierras campesinas por parte de los grandes terratenientes.

La Lucha por la Tierra en Bajo Aguán


Una distribución de tierra altamente desigual ha sido un problema en Honduras por mucho tiempo, y una verdadera reforma agraria aun no ha sido conseguida. Sin embargo, una reforma agraria parcial en 1961 convirtió la selva tropical del Bajo Aguán en tierras disponibles para cooperativas de campesin@s que llegaran desde diferentes partes del país. Sacar los arboles para trabajar la tierra era trabajo extremadamente duro, pero la perseverancia de l@s campesin@s las convertió en una de las tierras más deseables y fértiles del país.

Sin embargo, bajo presión de las instituciones financieras internacionales, el gobierno de Honduras decretó la Ley de Modernización Agrícola en 1994, permitiendo a las grandes productoras sobretechos; extender sus territorios sobrepasando los límites legales de sus propiedades. Como resultado, grandes terratenientes empezaron a comprar la tierra de l@s pequeñ@s campesin@s, revirtiendo la poca reforma agraria que se había logrado. Los costos humanos fueron inmensos. Según Juan Chinchilla de Movimiento Unificado de Campesinos de Aguán (MUCA), “forzó a masas de campesinos a emigrar a las ciudades y a los Estados Unidos (EE.UU) bajo terribles condiciones”.

Un antiguo movimiento social, el MCA (Movimiento Campesino de Aguán), ha organizado varios actos de resistencia contra este desplazamiento. En mayo del 2000, el colectivo montó una destacable toma masiva de lo que solía ser una base militar estadounidense, en una larga y extensa área de tierra arable controlada por agro-industrialistas. La MCA, en coordinación con campesin@s sin tierra de todas partes del país, organizó 50 camiones y, una manana temprano, entraron desalambrando el cercado. Esa toma aún continúa a pesar de las amenazas y la persecución.

En 2008, MUCA se tomó una de las plantas procesadoras de aceite de palma de Miguel Facussé, y posteriormente entró en negociaciones con el entonces Presidente Zelaya, para que las tierras tomadas se transfirieran a l@s campesin@s de pequeños escala. Cuando ocurrió el golpe, estas victorias de las luchas del pueblo se vieron en riesgo, y l@s campesin@s sin tierra se movilizaron en contra del golpe. Dirigentes de MUCA viajaron a la frontera Nicaragüense para encontrarse con Zelaya en su segundo intento por regresar a Honduras. Fue allí que MUCA decidió organizar una toma masiva de tierra desde el 9 de diciembre de 2009.

A pesar de esta resistencia, los terratenientes impulsados por el golpe han continuado sus violentos ataques contra de l@s campesin@s del Bajo Aguán. Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en Honduras 42 campesinos fueron asesinados entre Septiembre de 2009 y Octubre de 2011. Informes más recientes tienen cifras alrededor de 50 asesinatos hasta la fecha. En un incidente sorpresivo y descarado en Noviembre de 2010, después de una masacre de cinco campesinos en El Tumbador, Facussé dio una declaración a la prensa admitiendo que eran sus guardias de seguridad los responsables de la masacre.

Una mujer miembro de la comunidad del asentamiento Marañones, en Bajo Aguán, describió un desalojo de pequeñ@s campesin@s de la cooperativa Guanchía el 8 de enero de 2010; el desalojo llevado a cabo por un contingente de 500 policías y soldados, con gas lacrimógeno y pistolas: “(era) un desalojo violento donde no nos presentaron nada que fuera legal, los primeros saludos que nos dieron fueron las armas, verdad? Empezaron a dispararnos, y a capturar y a golpear compañeras. Hubieron 9 niños capturados…compañeras violadas…las casas fuerón destruidas, de nuestra comida una parte se la llevarón, la otra la tiraron…¨

Casi cada campesin@ que entrevisté me contó que era inseguro salir de sus asentamientos. La región está dotada con reténes militares y varios campesinos han sido asesinados en camino desde o hacia sus asentamientos. “De la forma que nosotros lo vemos, es que ser campesino se ha convertido en un crimen” , me explicó Heriberto Rodríguez de MUCA. En la zona han habido al menos cuatro operaciones militares desde el 2010.

Aceite de Palma y Poder


Los pequeños campesinos de Bajo Aguán ya viven bajo un estado de sitio. Pero el comercio de carbon con el Norte global podría ayudar incrementar aún más esta agresión bajo los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL). Bajo el actual tratado climatico de la ONU, los MDLs supuestamente alientan al establecimiento de tecnología ‘limpia’ en el Sur y permite provisionar a los actores de Norte con la manera más eficiente (es decir, más económica) para reducir la contaminación global. La ecuación básica es simple: un proyecto en el Sur que aparenta reducir las emisiones de carbon genera créditos de carbono. Estos créditos pueden comprarse y venderse por las compañías en los países del Norte, quienes a su vez los pueden utilizar para cumplir con los requerimientos gubernamentales de reducir contaminación, sin reducir en realidad las emisiones en sus propias fábricas o plantas generadoras .

Dinant, la compañia de aceite de palma de Facussé, ha establecido uno de estos proyectos. En el pasado, la planta de Dinant bombeo sus desperdicios en grandes pozos abiertos, un proceso que produce cantidades grandes de metano. El proyecto de Dinant consiste en capturar este gas invernadero y utilizarlo para provisionar la energía a la planta. El proyecto estipula que reduciría la contaminación de dos maneras: primero, a través de no permitir que el métano que viene de los pozos abiertos escape directamente en la atmósfera, y segundo, previniendo la contaminación que resulta de quemar los combustibles fósil que anteriormente se utilizaban para provisionar a la planta de energía.

El aprobamiento de Dinant es un problema obvio por numerosas razones.

Primero, la expansión de la industria de aceite de palma contribuye a la deforestación masiva en las regiones tropicales sensibles; resulta irónico que Dinant sea recompensado por prácticas ambientalistas. Además, la aprobación de MDL esencialmente promociona un modelo de negocios de producción de aceite de palma para exportación – en lugar de la producción de alimento para el consumo local – en un país donde un@ en cada cuatro niñ@s sufre malnutrición crónica. “No necesitamos aceite de palma, acá necesitamos es alimentos” argumentó Heriberto Rodríguez.

Finalmente, si los cables Wikileaks que exponen algunas de las turbias negociaciones – incluso, pero no limitado a sus vínculos potenciales con narcotraficantes (sin mencionar su violencia documentada contra l@s campesinos del lugar) - sirven de indicio, las fechorías de Facussé no son secretos para el Norte. Sin embargo, un miembro del comite ejecutivo de MDL expresó a un periodista que “no somos investigadores de crímenes” y además que “no hay mucha esfera de acción” para rechazar el proyecto bajo las reglas actuales de MDL.

Mientras grupos de derechos humanos y ambientales han hecho salir a la luz estos problemas, las compañias del Norte asociadas con el proyecto se han retirado una por una, incluyendo a un consultora que contribuyó a la solicitud del proyecto, el banco gubernamental Alemán quien acordó darle un prestamo a Dinant, y la compañia de energía Francésa, que había acordado comprar los créditos. Esto ha dejado vulnerable a Miguel Facussé y a Dinant. Sin embargo, la lucha para detener dinero del mercado de emisiones Europeo fluyendo hacia el Bajo Aguán no termina: el comité MDL ha re-aprobado el proyecto, y el gobierno de Inglaterra no ha retirado su aval, esto significa que la posibilidad de que aparezcan nuevos compradores sigue abierta.

No para Vender


Cuando el Encuentro Internacional de Derechos Humanos fue realizado en Febrero, MUCA firmó un acuerdo con el régimen Lobo Sosa, el cual incluyó un plan de financiamento para facilitar a l@s campesino el pago a los grandes terratenientes de la tierra ocupada. Sin embargo, críticos dicen que aunque se pudiera confiar en el gobierno (un propósitio algo cuestionable), los problemas cruciales de asesinatos e injusticias continuan en la impunidad. La compañia de Facussé ahora está acusando a l@s campesin@s de nuevas “invasiones”.

Para decir lo obvio, la situación en Bajo Aguán sigue siendo increiblemente peligrosa. Grupos locales de derechos humanos han solicitado un Observatorio Permanente de Derechos Humanos para ser testig@s, documentar, y disuadir la continua violencia en contra l@s campesin@s en la región.

Aunque la creciente denuncia internacional ha hecho más difícil el acceso de Dinant a fondos del mercado de carbono, el proyecto sigue oficialmente avalado, y los préstamos de los bancos de desarrollo internacionales no han sido cancelados. Heriberto Rodríguez, quien habló desde su choza al lado de la carretera en un asentamiento de Aguán, no tenía ninguna duda sobre el impacto de este apoyo internacional: “pues también los que financian se vuelven cómplices de las mas de 46 muertes que han ocurrido aquí en esta lucha. Si ellos les cortaran los fondos, los terratenientes se van a sentir un poco presionados a cambiar sus metodologías...”

El vocero del MUCA, Vitalino Álvarez, rechaza la idea de los proyectos de negocios de emisiones de carbono completamente. “Meternos en estos negocios es como hipotecar nuestra tierra, así que a esto le decimos que no, este oxígeno no se lo vendemos a nadie”.

Rosie Wong ha acompañado el movimiento en contra del golpe en Honduras desde el 2009, ha visitado Honduras tres veces y hace trabajo organizativo en Sydney, Australia. Recopila actualizaciones mensuales actualizaciones (en inglés) en: http://www.sydney-says-no2honduras-coup.net y su email es: latinamerica.emergency@gmail.com. Kylie Benton-Connell, actualmente en Brasil, proporcinó apoyo en la investigación.
 








 



 



 




1 comentario :

  1. MUY INTERESANTE HERMANOS; ANTE TANTA IGNORACIA, NECESITAMOS EDUCACIÓN Y ORGANIZACIÓN PARA VENCER A ENEMIGO...SALUDES

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