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sábado, 18 de marzo de 2017

Honduras: La Alianza que va y la otra, insospechada


Marzo 17, 2017 / Criterio.hn
Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

Que se aclaren las dudas, que se anulen las actas de los beneficiados con el fraude y vamos a dar el siguiente paso. Que no es una cuestión de egos solo, que también, ni de votos solo.
Hay resistencias internas y obstáculos externos. En la política las alianzas siempre son difíciles, porque suponen renuncias y concesiones sustanciales entre las partes… y por eso, casi nunca se logran si no hay una necesidad absoluta, imperativa. 

También son difíciles porque los poderosos adversarios se fijan en ellas, entienden su reto potencial mejor que los beneficiarios y hacen lo imposible para sabotearlas. Finalmente, son difíciles porque exigen negociaciones complicadas de corto mediano y largo alcance y en países como el nuestro la gente no sabe negociar, siempre sale con que es todo o nada, con que la unidad soy yo.

En Honduras hoy hay varias alianzas planteadas. La mentada es la que han iniciado  PAC LIBRE y PINU con el fin de detener el gobierno dictatorial de JOH. Inicialmente, a los libres les costó apoyarla, porque pervive cierto triunfalismo aun desmentido y se quiere insistir en las diferencias ideológicas  como si, cuando llegáramos a ganar solos, no íbamos a tener que negociar también con las minorías poderosas. Pero la Asamblea de Libre catalizo la voluntad del partido en ese sentido irreversible y hace tiempo que los líderes de PAC y PINU han manifestado su apertura ante una alianza entre ellos y con el Partido Liberal, si quisiera, con el fin de retomar la democracia, aunque no han recibido más que fintas de parte del ahora cabeza de ese redivivo, que es el Sr. Luis Zelaya.

En efecto, hemos visto como por un lado el PN subvierte al PAC para quitarle el piso debajo de los pies a Nasrala. Y por otro lado circulan informaciones, rumores y maledicencias para prevenir la alianza de los liberales. Estos por supuesto son los más cotizados del momento, se piensa que tienen en sus votos  menos 10% el fiel de la balanza. Y se percibe con claridad que hoy los apoya el gringo. Luis Zelaya tendrá sin embargo problemas para aceptar la invitación de los aliados para integrarse contra JOH.

La otra alianza posible es la que han estado mencionando bajo la mesa, y  aludiendo algunos  dizques analistas políticos tarifados como Edgardo Rodríguez, la alianza que podría estar buscando el Partido Nacional. JOH, para construir un escenario futuro en que todo cambie para que no cambie nada. Una alianza que ya no sería con la UD y la DC, que sirven poco si no también y fundamentalmente con ese PL resucitado, como un retorno al secular entendimiento del bipartidismo, últimamente lastimado, una alianza  blanda, de acuerdo a la cual se resguarda siempre una proporción de posiciones para el derrotado pero reconociendo el control del victorioso, la que precisamente dice Luis que a él no le interesa una alianza tan sutil y con tan pocas firmas que los mismos partidarios ya no saben la diferencia entre el Partido Liberal y el bipartidismo. 

El claro apoyo de EUA para Luis Zelaya pareciera dar pie a ese escenario.  Aunque el candidato liberal sacó mucho menos votos que Xiomara en las primarias y no podría ganarle a JOH por si solo. ¿Acaso esa es la meta?

Aun conscientes de ese cálculo, los caudillos locales del PL no tienen que creer en un triunfo de su Partido si no solo de sus candidaturas. No tienen una visión del país. Les interesan sus territorios (Santa Bárbara o Copan, Choluteca o Valle) cotos de caza política electoral. Y entonces le cantan a su nuevo líder cantos de sirena. Aunque sus posiciones quedarían resguardadas en un frente opositor en que la unidad en una sola fórmula presidencial, son conservadores al fin y tienen  miedo de una innovación, de un terreno desconocido. Otros prefieren restaurar.

Hay lideres liberales nacionales Carlos Flores Facussé y el mismo Mauricio  Villeda que al menos del diente al labio adversa toda alianza, pero Flores al menos ha estado siempre en intima comunicación con JOH y le ha ayudado (con sus votos en el Congreso) a resistir la presión por un cambio y a promulgar muchas ya que no todas sus barrabasadas. Ahora sueñan -dice Jari Dixon- con el retorno del bipartidismo disfrazado de oveja morada y podrían exigirle a JOH cuando lo tuvieran contra las sogas del cuadrilátero, controlado por el árbitro con sombrero de copa rayado, que les entregue el ejecutivo con la promesa de protección. 

Aunque Juan los aventaja en cálculo y astucia. ¿Eso podría ser ya lo que le conviene? Lo imperioso para ambos es detener a la alianza opositora.

Entonces no está claro cuáles van a ser los siguientes capítulos. Pero lo que yo veo aquí puede parecer  nebuloso a algunos de los nuevos (bienvenidos) ciudadanos ingenuos, que nos ha traído la crisis de los últimos años, pero lo entienden bien los capos. Con o sin la ulterior firma del Piche, que quizás tampoco  ha firmado con JOH la alianza opositora planteada hoy no será en Noviembre la mera sumatoria de los votos de los tres partidos hoy firmantes, mas sus simpatizantes pasivos, que no participan en las primarias… sino además será la captadora de un enojo masivo de la población, incluyendo ese 20% de cachurecos que dejaron de marcar o anularon su voto con insultos y que –en el secreto de la elección general– favorecerán los números de Xiomara o Salvador, así como de cientos de miles de independientes, que van a dar un voto de castigo, tan importante siempre así como otros tantos ciudadanos que  no han sido electores antes, pero se van activar contra JOH.

Pero esa sumatoria triunfante no servirá de nada si los partidos de la oposición aliada no tienen representación en el Registro y el Tribunal Supremo Electoral. Peor si  hay un entendimiento entre los tribunos nacionalista y liberal que controlan los resultados. Ya paso antes. Y ahí es donde la mula botó a Genaro. Nuestros partidos no deben ir a las urnas en Noviembre sin una representación que garantice el resultado.

Al fin y al cabo, aunque a veces pienso que no lo entienden los políticos hondureños en general, no solo de elecciones está hecha la historia. Y más allá de todos esos escenarios posibles y probables y medibles, el futuro es realmente incognoscible. Cada nueva arbitrariedad y recurso perverso del sistema despierta más gente y nunca antes en ningún tiempo y lugar por más aliados que tenga, externos e internos se ha sostenido la dictadura contra la determinación final de un pueblo despierto, Libre.

http://criterio.hn/2017/03/17/la-alianza-va-la-otra-insospechada/


 

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