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martes, 13 de septiembre de 2016

Honduras: FARSA EN EL TEATRO DE SOMBRAS: EDITORIAL Y PORTADA EL LIBERTADOR / SEPTIEMBRE 2016

 A medida que la traidora reelección engorda bolsillos y carteras, proliferan en la prensa tradicional los análisis no analíticos a la medida de las predilecciones patrocinadoras. Los ocultamientos y las distorsiones sistémicas. 
 Editorial

Honduras es un país de misterios y tramas sibilinas. Se enojan si decimos que es un Estado fallido, puesto que un Estado funcional se define porque controla la jurisdicción y la fuerza, al fisco y la población. ¿Y qué cosa controla el Estado de Honduras? ni siquiera a sus propios escuadrones, fuera –es decir— de la mancha brava desarmada y la industria de la comunicación tradicional.

El Presidente Juan Hernández anuncia que Israel y Colombia lo apoyarán para fortalecer las FF.AA. contra amenazas externas no explicadas y para crear nuevos batallones de policías ¿Para combatir contra las maras incendiarias y extorsionistas a las que declararon la guerra los gobiernos nacionalistas desde 2002, hace quince años, en los que se terminó de corromper a la policía civil? ¿O para pelear la guerra contra el narco, ganada según proclama JOH, porque el gringo tiene en la cárcel a los capos, aunque la droga sigue barata en las calles de New York y la otra contra los coyotes del éxodo en “La Bestia”, que tampoco se ha detenido? ¿Quién se encargará de combatir el hambre y la enfermedad, la ignorancia crasa, la cultura de la violencia, la superstición? ¿La superstición? ¿Los fundamentalismos? ¿La estupidez? ¿el desaliento, la ansiedad, el estrés y la depresión que han hecho un psiquiátrico de Honduras? Preguntas lógicas, porque si de policías y militares se trata ya funcionan 59 cuerpos de seguridad.
Alicaído el Cardenal con su corte, la Primera Dama y el gobierno de la vida mejor entronizan al protestantismo. Varios helicópteros militares elevan a veinte mil pies de altura y asperjan sobre el país cientos de galones de aceite, supuestamente, consagrado por un aquelarre de los muy acomodados pastores. La prensa atávica ha publicado sobre ese falso acontecimiento muchas notas, un tanto incrédulas. Pero se sabe que Hernández es el ungido del Hado, el dador alegre del bono diez mil y de las concesiones, de batallones de la bienamada policía militar, de fogones y chambas. Honduras es también una pantomima.

En todo tiempo y lugar, la política y en especial la compartida en democracia resulta opaca. Pero, exceptuando la de República Democrática de Corea, nuestra política tiene que ser una de las más sombrías, casi tenebrosa. Aquí, con más frecuencia que la norma, suceden eventos que no son lo que parecen y las importantes o esenciales permanecen ocultas e ignotas, allende de la bocana de la cueva. Acá, el oscuro Hernández declara que él no piensa en la reelección y Mauricio Oliva repite que el interesado es “Mel”. Pero el Partido Nacional manda aprobar esa medida en “la Corte”, a recoger 1.5 millón de firmas y a reglamentarla, al estilo “Toño”, “a punta de v.”. Su Corte –del régimen— falla como juzgado lo que a la razón resulta escandaloso, que se diga que es inconstitucional la constitución que la prohíbe. Es traición a la patria. Pero ¿quién deducirá las responsabilidades? Acosado en ese juego por el contrario y por el traidor, “Mel” da un vuelco y jaque. No hace replanteamiento. Reitera una estrategia de Libre, de lanzar a Xiomara, la mejor opción.

A medida que la traidora reelección engorda bolsillos y carteras, proliferan en la prensa tradicional los análisis no analíticos a la medida de las predilecciones patrocinadoras. Los ocultamientos y las distorsiones sistémicas. 

http://www.web.ellibertador.hn/index.php/avance/liberarte/1702-farsa-en-el-teatro-de-sombras-editorial-y-portada-el-libertador-septiembre-2016 

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