sábado, 1 de junio de 2013

VENEZUELA / Maduro a Santos: “Con la verdad sobre la mesa podremos reconstruir las relaciones” Publicado el 1.06/2013 en el tema Venezuela // BORON / Santos, la conjura contra Venezuela y la Alianza del Pacífico // Patiño: Nosotros jamás le daríamos la bienvenida a Capriles en Ecuador




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VTV – “Quiero tener las mejores relaciones con usted y con Colombia presidente Santos, estamos unidos por la misma espada libertadora de Bolívar (…) Somos gente leal cuando sobre la mesa se respetan las reglas del juego, a partir del respeto político, económico e ideológico y con la verdad sobre la mesa podremos reconstruir las relaciones”.

Así lo sentencia el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, desde el Palacio de Miraflores, en la ciudad de Caracas, en referencia al recibimiento del Presidente Juan Manuel Santos al opositor venezolano Henrique Capriles Radonski.
Lamenta que su homólogo neogranadino “se haya dejado llevar por la falsa conseja de sectores traidores de la derecha fascista venezolana”.

Recuerda que el presidente Chávez, en el encuentro sostenido en Santa Marta con el mandatario colombiano, le expresa que a pesar de las diferencias de las naciones tienen una historia que los une, razones para afianzar relaciones de paz y respeto mutuo.
“El presidente Chávez les dijo ustedes tienen un sistema neoliberal y capitalista, nosotros un sistema socialista, pero con respeto podemos mantener relaciones de paz”, destaca.
El Jefe de Estado venezolano, denuncia que desde Bogotá se está forjando “una conspiración contra la paz de Venezuela, contra la constitución y contra nuestra soberanía”.
Resalta que “todo el mundo sabe la influencia de los apellidos en Bogotá, CNN, el poder mediático está vinculado con esta conspiración. Ocupamos la portada y contraportada de diversos diarios, creando un clima de odio contra los venezolanos. Lo cierto es que se ha confabulado contra Venezuela, yo no aceptaría algo así contra usted ni contra Colombia”, asevera.
“Queremos buenas relaciones y la paz en Colombia también, estamos evaluando como reconfigurar esas relaciones, sobre las bases de procesos estrictos de respeto a la soberanía de cada país. Debe haber reciprocidad y respeto mutuo”.
Enfatiza el dignatario que el Gobierno Bolivariano y el pueblo venezolano trabajan por el desarrollo del país, por la paz y la felicidad suprema del pueblo venezolano, estamos obrando por la seguridad nacional.
Refiere que las colombianas y colombianos que viven en el país conocen la Revolución de Simón Bolívar y de Hugo Chávez, “muchos colombianos viven en las casas realizadas por la Gran Misión Vivienda Venezuela y forman parte del aparato productivo del país. La derecha odia a Colombia, nosotros amamos a Colombia porque es parte del proyecto de integración del Padre de la Patria Simón Bolívar”, resalta. 

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BORON / Santos, la conjura contra Venezuela y la Alianza del Pacífico


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ATILIO A. BORON Por más que se lo suela poner en cuestión, todo acuerdo económico es a la vez un compromiso político. El pensamiento neoliberal presenta sus opciones políticas (por ejemplo, promover un modelo económico que enriquece  a los ricos y espolia a los pobres) como si fueran el resultado de un cálculo técnico o de una racionalidad abstracta, cuando lo cierto es lo contrario.

      Lo anterior vale tanto para los acuerdos sellados en el plano doméstico como en el internacional. Por eso no puede causar sorpresa la provocación en que incurrió el gobierno de Juan M. Santos –ahora dice que todo fue un “malentendido”- al recibir al perdidoso candidato de la derecha venezolana, Henrique Capriles. Al hacerlo, el presidente colombiano le confirió legitimidad a sus escandalosas denuncias –refutadas por sucesivas auditorías practicadas sobre los resultados electorales del 14 de Abril- y se alineó irresponsablemente con el líder del ala fascista y más radical y golpista de la derecha venezolana.

      ¿Sólo con ésta? No, porque la estrategia de desgaste del antichavismo no es creación original venezolana sino expresión de las directivas que emanan desde Washington para concretar su proyecto destituyente y tratar de borrar al chavismo de la faz de la tierra. Por eso la Casa Blanca continúa sin reconocer la legalidad y la legitimidad del triunfo de Nicolás Maduro en las pasadas elecciones presidenciales. El empecinamiento del insólito Premio Nobel de la Paz no es inquina personal sino el meticuloso cumplimiento del proyecto de reversión de la correlación internacional de fuerzas en el hemisferio que en el 2005 provocara el naufragio del ALCA en Mar del Plata.

  Componente fundamental de ese proyecto es el permanente acoso, la deslegitimación y la desestabilización de los gobiernos bolivarianos y progresistas de la región. El sueño imposible del imperio es restablecer en Latinoamérica una situación anterior a la Revolución Cubana, cuando las órdenes de la Casa Blanca eran obedecidas sin chistar por los gobiernos de la región. Este es el sentido fundamental de la tan publicitada y alentada Alianza del Pacífico conformada por México, Colombia, Perú y Chile, que a instancias de Washington organizó nada menos que siete Cumbres en poco más de un año.

  El objetivo de este hiperactivismo diplomático es principalmente político y, en menor medida, económico. Lo primero, porque pretende rehacer el mapa sociopolítico regional acabando con los gobiernos de los países del ALBA e inclusive con sus aliados, como los de Argentina y Brasil, “cómplices” según Washington de la derrota del ALCA. Y en lo económico, porque la AP es la más importante pieza de la contraofensiva imperialista destinada ahora, ya mismo, a concretar un ALCA con otro nombre y, a la vez, para potenciar el papel de “caballos de Troya” que Washington les tiene asignados a los gobiernos de la AP para socavar desde dentro a proyectos que suscitan el visceral rechazo de la Casa Blanca como la UNASUR, la CELAC y, en menor medida, el Mercosur.

  No sorprende que los gobiernos y políticos más reaccionarios del continente, ¡y los de Europa! compitan entre sí para ver quién entra primero a esa alianza concebida y orquestada por los Estados Unidos para defender sus propios intereses utilizando a sus peones latinoamericanos y europeos. ¿Qué sentido tiene que países como España, Australia, Uruguay y Japón, que hoy día tienen el estatus de observadores, hayan declarado que solicitarán su adhesión para convertirse en miembros plenos de la AP durante el 2013.” Australia y Japón, ¿necesitan de este instrumento norteamericano para vincularse con el nuevo centro de gravedad de la economía mundial que se halla, precisamente, en su entorno inmediato, o es que se trata de dos países sometidos militar, económica y diplomáticamente a la voluntad de la Casa Blanca y que por lo tanto actúan según se les ordena?

    Claro está que este engendro norteamericano, del  cual Santos es el principal articulador (recordar que la última y fundamental reunión se hizo el 22/23 de Mayo en Cali) requiere de sus protagonistas una abyecta sumisión a los edictos y las prioridades imperiales. Para la Casa Blanca hoy nada es más importante que aprovechar el momentáneo desconcierto provocado por la muerte de Hugo Chávez para reordenar lo que el Secretario de Estado John Kerry denominara -en una expresión que por su carácter despectivo había caído en desuso- al “patio trasero” de Washington. Y Santos obedeció el mandato y recibió a un desprestigiado político amparado por lo peor de la derecha latinoamericana y europea -principalmente el corrupto Partido Popular de España, cuyo jefe en las sombras es José M. Aznar- y culpable de haber instigado actos criminales que culminaron con la muerte de once chavistas y más de un centenar de heridos amén de la destrucción de numerosos centros de salud y oficinas públicas.

  El objetivo de la gira latinoamericana de Capriles es desprestigiar al gobierno de su país a cualquier precio, inclusive deteriorando las ya de por sí difíciles relaciones  colombo-venezolanas. Pero Washington hace saber a sus clientes que no hay límites éticos ni escrúpulos de ningún tipo a la hora de aislar al gobierno de Venezuela, caracterizándolo como un “estado canalla” y debilitarlo para facilitar su indefensión ante los ataques de Washington.

  Para ello se combinarán estrategias de hipócrita seducción –Joe Biden bendiciendo a Brasil como potencia ya “emergida” pero sin hablar de que es el país al cual EEUU ha rodeado con más bases militares en toda Latinoamérica- con otras más brutales, como las que seguramente habrá comunicado Roger Noriega en su viaje a Colombia al presidente Santos, y con iniciativas como las de la AP, que dados sus objetivos y extraordinaria movilización de recursos sería muy peligroso no tomar seriamente en cuenta. Todo indica que el pueblo y el gobierno venezolanos son plenamente conscientes de esta amenaza, y están preparados para resistir y no sólo eso, sino también prevalecer.

  Saben que contarán con la solidaridad militante de la mayoría de los pueblos y los gobiernos de Nuestra América que con sus luchas derrotarán esta nueva tentativa de establecer un ALCA, ahora con otro nombre. En el nauseabundo contexto internacional arriba señalado cabe destacar el honroso gesto del presidente Rafael Correa que, por boca de su Canciller, hizo saber que Ecuador jamás recibiría a Capriles.

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Patiño: Nosotros jamás le daríamos la bienvenida a Capriles en Ecuador


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AVN – El canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, manifestó este viernes que el excandidato presidencial antichavista venezolano Henrique Capriles no es bienvenido en Ecuador.
“Nosotros no le daríamos jamás la bienvenida en nuestro país”, dijo Patiño en entrevista con la Radio de la Asamblea Nacional de Ecuador, al ser consultado sobre el recibimiento que le hicieron en Colombia al candidato de la derecha venezolana, reseñó EFE.
Agregó que en en su país “jamás recibiríamos a una persona que estuvo altamente involucrada con el golpe de Estado del año 2002, que sacó del poder al presidente Hugo Chávez durante unos cuantos días solamente, porque el pueblo venezolano lo restituyó en el poder”.
Asimismo expresó que en Quito no es bienvenido una persona que “no supo reconocer un resultado”, en referencia a los comicios de abril, en el que Capriles perdió ante la candidatura del presidente Nicolás Maduro; y “cuyos comentarios y cuyas actitudes posteriores (a los comicios) mancharon de sangre al pueblo venezolano”.
Aunque prefirió ser respetuoso con Colombia y no adelantar opinión al respecto, Patiño hizo estos comentarios luego de que el presidente Juan Manuel Santos recibiera a Capriles en Bogotá, quien -de acuerdo a las denuncias proferidas por el Ejecutivo venezolano- está involucrado en un plan de desestabilización económica y paramiliar urdido desde el vecino país.

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