miércoles, 2 de diciembre de 2015

Casa Alianza Honduras, ante los altos niveles de violencia y las masacres ocurridas en el país.

                                          COMUNICADO

Al gobierno, a la ciudadanía, a la comunidad internacional, hace saber que:

1.       En lo que va del año se han registrado 92 masacres[1], cinco de ellas ocurrieron entre el 25 y el 29 de noviembre, dejando como saldo 30 víctimas, de las cuales, 17 son niñas, niños y jóvenes menores de 23 años.

2.       En lo que va del gobierno de Juan Orlando Hernández, se han registrado en los medios de comunicación 1,706 muertes violentas y/o ejecuciones arbitrarias de niñas, niños y jóvenes menores de 23 años.

3.       En contraste, según datos del mismo gobierno, (PNRRS[2] y  UNICEF) en el país hay menos de 5 mil  pandilleros[3], número que incluye datos de los 14 municipios con  mayor concentración poblacional.

4.       Datos oficiales indican que en Honduras existen más de 12 mil policías[4], más de 15 mil efectivos militares[5] y casi 120 mil guardias de seguridad privada.

5.       Hasta el 31 de octubre de 2015, se había recaudado por concepto de la tasa de seguridad, más  de 8 mil millones de lempiras.[6]

Con todo este presupuesto, con todo este  personal y con una gran cantidad de armamento y logística, ¿por qué no hay seguridad en Honduras?

Honduras es víctima de la violencia, pero también  de una estrategia de seguridad que ha fracasado en proteger a la población, que además es cara, ineficiente e ineficaz y que le  cuesta la vida a miles de niñas y niños hondureños, lo que se ha convertido en un verdadero río de sangre sin sentido.

Ante este fracaso, el gobierno sigue dando cifras y estadísticas  irreales, que contrastan con la realidad que el pueblo ve y vive a diario.

La seguridad no es una cuestión solo de policías y militares, la violencia es un problema ante todo, de salud pública y  es una cuestión de Estado, principalmente de políticas públicas orientadas al cumplimiento de los derechos de la población.

Casa Alianza Honduras pide al gobierno:

1.       Hacer un alto responsable, escuchar el clamor de la población y de los distintos y crecientes sectores de la sociedad para cambiar de esta estrategia militarista a una estrategia de seguridad humana;  que contemple la recuperación pacífica de territorios mediante el involucramiento, la organización y participación real de todos  los sectores.

2.       Invertir más en prevención, contemplando la participación de equipos inter y multidisciplinarios, que incluya sociólogos, pedagogos, comunicadores, artistas, deportistas, policías, sector salud, sector educación, líderes y organizaciones de barrio; para elaborar estrategias que, mediante el mapeo de amenazas, vulnerabilidades y  riesgos, y haciendo uso del deporte, del arte y la cultura; permitan la recuperación pacífica del territorio.

3.       Garantizar los derechos de la población principalmente para la niñez y la juventud, abriendo oportunidades para la educación y salud de las y los niños. Actualmente sólo 34 de cada 100 niños y niñas, encuentran cupo para acceder a educación secundaria, eso deja a 66 de cada 100  a merced de la violencia, el embarazo temprano, las adicciones, la droga y la migración irregular. ¿No valdría la pena usar los fondos de la tasa de seguridad para dar educación secundaria universal a toda la adolescencia hondureña, por ejemplo? 

Dado en la ciudad de Tegucigalpa M.D.C a los dos días de diciembre del 2015


[2] Programa Nacional de Prevención, Rehabilitación y Reinserción Social
[6] http://tasadeseguridad.hn/_assets/docs/Presentación-para-página-web-al-31-de-Octubre-2015.pdf

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