domingo, 22 de abril de 2012

Ataque al Estado o a los intereses del Capital: datos sobre la nacionalización de YPF // Comunistas uruguayos apoyan intervención de petrolera por Argentina


Mariano Rajoy aseveró que “nuestro petróleo, nuestro gas y nuestra energía no se puede poner en manos de una empresa rusa, porque eso nos convertiría en un país de quinta división y por tanto no lo vamos a aceptar” esto venía a colación de la posible compra de Repsol por el Grupo Ruso Lukoil. Lo que en 2008 era inaceptable para el actual presidente si se aplica a España hoy es perfectamente lícito para Argentina, que pretende revertir su situación de “país de quinta división”.





Madrid, 21 abr. 2012, Tribuna Popular TP/Viviana Hunter y Alfred Hunter/Fuente La Mancha Obrera.- En los últimos días hemos asistido al ataque leonino de la prensa a la decisión del el Gobierno Argentino de Nacionalizar la empresa YPF, esta decisión de un gobierno soberano ha levantado ríos de tinta y ocupado horas de radio difusión en las principales cadenas de radio y televisión de este país enarbolando como bandera el “ataque al Estado Español”.
No pretendemos entrar en la banal discusión sobre si Repsol es o no una empresa española, porque eso no es lo realmente importante, en 2008 el actual presidente Mariano Rajoy aseveró que “nuestro petróleo, nuestro gas y nuestra energía no se puede poner en manos de una empresa rusa, Porque eso nos convertiría en un país de quinta división y por tanto no lo vamos a aceptar” esto venía a colación de la posible compra de Repsol por el Grupo Ruso Lukoil. Lo que en 2008 era inaceptable para el actual presidente si se aplica a España hoy es perfectamente lícito para Argentina, que pretende revertir su situación de “país de quinta división”.
Pero antes de entrar en más análisis es importante que tengamos claro como es el negocio del petróleo para comprender la decisión tomada por el Gobierno Argentino que lejos de ser un ataque a los intereses extranjeros, es una defensa de sus propios intereses como estado, que como es lógico para el neoliberalismo es intolerable, porque en su ideología es más que meridianamente claro que los intereses de las empresas priman sobre los intereses de los estados.
La explotación del petróleo es una cuestión compleja que debemos separar por partes para poder desarmar el mensaje mediático lleno de consignas pero sin ningún contenido o base real.
1)      El negocio petrolero tiene diferentes etapas, etapas que hay que conocer antes de entrar a analizar un tema tan complejo. Los pozos tienen una vida útil y producen decrecientemente desde el inicio, ya que disminuye la presión del gas que empuja el petróleo hacia arriba.
2)      El coste y los beneficios de cada una de estas etapas son muy diferentes ya que la explotación petrolera sólo da beneficios en la etapa de extracción. El resto es inversión en las dos primeras y un coste operativo que debe estar calculado de antemano para cumplir con la última. (Los pozos no se abandonan, sino que se cementan para no causar daños medioambientales.)
3)      Sabiendo estas cosas elementales se puede intentar analizar la cuestión YPF.
4)      Repsol recibe, cuando se hace cargo de YPF una empresa de más de 50 años de experiencia en pleno funcionamiento y que autoabastecía a toda la República Argentina con petróleo. (Perforaba un promedio de 80 pozos anuales; Repsol, durante su gestión perforó un promedio de 8 pozos anuales.)
5)      Como el rendimiento de los pozos es decreciente, hay que perforar todos los años nuevos pozos para reponer lo que se deja de extraer por desgaste de los pozos. En estos últimos 10 años y debido a la insuficiente perforación (inversión) la producción se redujo a la mitad y se pasó del autoabastecimiento a tener que importar en 2011 hidrocarburos por valor de 10 mil millones de dólares.
6)      Como la disminución de la producción se fue produciendo paulatinamente, desde hace ya más de un año el gobierno argentino viene pidiendo a Repsol que defina un plan de inversiones, a lo que la empresa no se ha negado de forma oficial pero si por su inacción. Los contratos contemplaban un plan de inversiones que ha sido sistemáticamente incumplido. También se incumplió la cementación (cierre) de los pozos exhaustos, causando daños medioambientales (la primera denuncia de estos daños data de 2002)
7)      Todo esto nos lleva a una sola conclusión: Repsol se ha dedicado todos estos años a sacar beneficio de la extracción que ya estaba en marcha, despreocupándose de las inversiones. Los beneficios eran girados anualmente para efectuar inversiones en otros países en los que Repsol tiene intereses, especialmente a Libia. Si esta conducta no se puede calificar de saqueo tenemos que empezar a replantearnos nuestra concepción de la palabra expolio.
8)      Más allá del detalle técnico de si Repsol es realmente española o es una multinacional lo que se debate aquí es si un estado soberano tiene o no el derecho a defenderse de los manejos de una empresa que, incumpliendo los contratos firmados, desestabiliza la balanza de pagos de ese país, y lo pasa del autoabastecimiento a la dependencia del petróleo extranjero. Según los apóstoles del neoliberalismo las empresas están por encima de los estados, pero ese es un postulado que los ciudadanos de este o de cualquier país no podemos admitir.
Una vez aclarados estos conceptos se llega a una única conclusión, el tema de Repsol ha estado siendo utilizado por el Gobierno de este País, con ayuda de los grandes lobbys de la comunicación para no hablar de lo que es realmente importante: los salvajes recortes a los que está siendo sometida la economía española y el estado del bienestar. Mientras además se criticaban las formas del Gobierno Argentino en tomar el control de las oficinas de YPF, declaraciones como “los echaron como perros, les dieron 15 minutos para abandonar las oficinas” esconden una realidad, ese movimiento es lógico cuando se sospecha de la mala gestión y se tiene clara la intencionalidad de borrar las pruebas que demuestren los manejos un tanto turbios de la compañía YPF.
Las inversiones recíprocas entre Argentina y España se encuentran enmarcadas en el Tratado Bilateral de 1992, que establece los mecanismos para dirimir las disputas. Más allá de todo el andamiaje legal al que puedan apelar tanto el gobierno como Repsol, la pelea que se avecina tendrá mucho más de política que de técnica dadas las diferencias entre la pretensión española y el diagnóstico de las autoridades nacionales. Pasivos financieros, daños ambientales y el estado de la infraestructura forman parte de la evaluación que la intervención dilucidará para conformar una valuación certera de la compañía.
“Estamos en condiciones de decir que los números que hablaban acerca del valor de la compañía, de manera imprudente, van a ser revisados a medida que vayamos conociendo vericuetos e información secreta que la empresa manejaba”, sostuvo Kicillof. “Encontramos que YPF tienen una deuda cercana a los U$S 9.000 millones”, agregó. Es decir, el pasivo de la compañía equivale prácticamente al monto que los directivos españoles buscarían reclamar ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI).
Según lo informado ayer de manera oficial, los gobernadores participarán del diagnóstico sobre el valor de YPF en lo que hace a la evaluación de la infraestructura que deja la empresa española. “Van a tener que pagar el deterioro de la infraestructura, vamos a ser absolutamente inflexibles”, indicó el ministro de Planificación, y agregó: “Vamos a liquidar provincia por provincia cada uno de los daños ambientales causados por los oleoductos”, reafirmó.
Asimismo, Kicillof no ahorró críticas a la hora de calificar la gestión de YPF en manos de Repsol, especialmente en lo referido a la falta de inversiones para aumentar la producción. “Los objetivos de YPF deben estar en línea con los de la Argentina”, afirmó y agregó que la gestión española sólo se dedicó a “maximizar sus ganancias y disminuir sistemáticamente la producción de petróleo”.
Durante el final de su exposición y antes de responder las preguntas, ataques y denuncias de los legisladores opositores, Kicillof se refirió a las críticas surgidas desde diversos sectores en torno a la supuesta percepción negativa que podría causar la medida en los empresarios. Así, cuestionó que “se agite el fantasma de la seguridad jurídica”, y recordó que Repsol “antes de apropiarse de YPF, era muy pequeña” y “ha exprimido hasta la última gota” los beneficios de YPF.
Una vez tamizada la información y ahondado un poco más en el diagnóstico de la situación lo que está claro, y es algo que todos debemos conocer, es que lo que se pone en entredicho con todo este tipo de ataque mediático a la República Argentina, es la soberanía de los países sobre sus recursos naturales, esgrimiendo como bandera que los intereses de las grandes empresas están por encima de los intereses de los estados, o tergiversándolo más aún y enarbolando las banderas de las empresas y enmarcándolas en un interés patriótico al calificar de “ataque al estado español” la decisión de un país soberano sobre la nacionalización de sus recursos energéticos.