Por: Redacción CRITERIO
5 julio, 2016 | Tegucigalpa.-
Este miércoles 6 de julio se conmemora la Masacre de San Pedro Sula,
ocurrida en 1944 durante el gobierno del dictador nacionalista Tiburcio
Carías Andino, quien ordenó la misma.
Con
el objetivo de reflexionar sobre este hecho histórico que significó
luto para muchas familias en plena dictadura, un grupo de intelectuales
de Honduras conmemoraran tan deleznable hecho a partir de las 7 de la
noche en el auditorio Henry Reynolds de la Universidad de San Pedro
Sula, con la finalidad de que estos hechos no se repitan jamás en
Honduras.
PROGRAMA JUEVES 7 DE JULIO. HORA 5 30 PM A 7PM
Auditorio Henry Reynolds, Universidad de San Pedro Sula
Conductora:
Patricia Murillo Gutiérrez
1- Saludo de bienvenida los presentes, agradecimiento a la USAP por
su apoyo, a los Medios de Comunicación. Duración 2 Minutos.
2- Presentación y mensaje Ético del padre Fausto Milla. Duración 5 minutos.
3- Cronología de la masacre por el Escritor Julio Escoto. 5 minutos
4- Los Hechos tal como fueron, por el Historiador Joaquín Portillo. Duración 30 Minutos.
5- Testimonios de familiares de víctimas de la masacre en San Pedro Sula.
3 FAMILIARES. 5 MINUTOS CADA UNO. TOTAL 15 MINUTOS
6- Intervención del abogado Mauricio Torres Molinero. 2 MINUTOS
7- Conversatorio con los presentes. Duración 20 minutos.
8- Un minuto de silencio en memoria de los caídos.
9-Reflexion final por la escritora nacional Helen Umaña.
10- Agradecimiento a las fuentes de información y los presentes y despedida por Patricia Murillo.
http://criterio.hn/sanpedranos-conmemoran-72-anos-masacre-1944/
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A 72 años de la masacre de San Pedro Sula en 1944 aun no se sabe que pasó: Helen Humaña
Criterio.hn/ 6 julio, 2016 |
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Por: Helen Humaña
En
Argentina, el “Informe Sábato”, registra secuestros, torturas y
asesinatos cometidos por los regímenes militares en la década del
setenta. En México, la Masacre de Tlatelolco, en los años sesenta, ha
sido objeto de múltiples libros, documentales y películas.
En
Guatemala, en el atrio de la catedral metropolitana, se levantan unas
columnas en donde están escritos los nombres y apellidos de familias
enteras que fueron asesinadas, sobre todo, en la década del ochenta.
También el Arzobispado de Guatemala patrocinó un informe que, en varios
volúmenes, da cuenta, con nombre, fecha y día en que ocurrieron las
graves violaciones del derecho a la vida.
En
cada caso, las acciones no han perseguido la venganza. Tampoco, sembrar
el odio o cultivar el resentimiento. Se ha perseguido documentar los
hechos como base de una objetiva interpretación de la Historia. Esto,
por una sencilla razón: La historia es la gran maestra de la humanidad
como se dijo desde tiempos de Herodoto en la antigua Grecia. La
historia, maestra de la Humanidad. Es decir, la que da lecciones de
vida. La que enseña e ilustra para que no se vuelvan a repetir errores.
Frente a ello, es oportuno preguntarse: ¿Ha ocurrido así en Honduras?
¿Hay estudios perfectamente documentados sobre varias acciones de
exterminio masivo?En reciente ensayo, Darío Euraque habla de un “silencio historiográfico profundo” con relación a la masacre ocurrida en San Pedro Sula el 6 de julio de 1944. Hasta el sol de hoy, no existe un estudio pormenorizado de ese lamentable y doloroso episodio. Dos o tres líneas, dos o tres páginas sin entrar al análisis y a la interpretación de sus causas, y circunstancias. ¿De dónde partió la orden? ¿Quiénes la ejecutaron? ¿Cuántos, en verdad, murieron acribillados? Tampoco existe un libro que no deje lugar a dudas sobre lo que ocurrió en la comunidad garífuna de San Juan aquí en la Costa Norte en 1937. ¿Y las horribles hecatombes carcelarias? ¿Y las actuales y casi cotidianas en las principales ciudades del país?
Pero
no solo los historiadores han hecho mutis. La conspiración del silencio
también fue parte del actuar de la prensa escrita y radiofónica en
1944, política continuada hasta nuestros días como ocurrió durante el
golpe de Estado de 2009. Un fenómeno de compra-venta de voluntades que
sigue incólume en la actualidad. La historia perversamente se repite.
Hay, también, un tercer silencio: el del ciudadano común y corriente, el
de las amas de casa, el de los profesionales, el de los catedráticos
universitarios…
El Doctor Peraza lider del movimiento que pedía la cabeza del dictador Tiburcio Carías Andino
Silencio
historiográfico. Silencio mediático. Silencio ciudadano. Pero existe
también, un cuarto silencio: el silencio literario. Es decir, el de los
artistas, los narradores, los poetas, los teatristas… En el campo que a
mí me corresponde, no he encontrado grandes poemas que registren la
acción que en esta oportunidad nos convoca. Tampoco la novela histórica
lo ha recogido.
¿Por
qué ese silencio? Un signo inquietante que tiene varias respuestas. La
intensidad represiva de regímenes que, a sangre y fuego, han puesto
valladares a la expresión de lo que realmente se piensa y siente.
Tergiversación de la información que tiene múltiples formas de
manipularse.
Pero
también está algo que quizá es mucho más grave: con sus salvajes
métodos de exterminio, los gobiernos dictatoriales han internalizado un
miedo profundo que paraliza las conciencias. Por el miedo se evita
proferir palabras comprometedoras y se frustra o detiene la acción
política consciente.
La
impune represión y el imperio del miedo. Pero también hay que recordar,
la compra-venta de conciencias. El dinero que, a raudales, silencia la
conciencia. Factores que solos o combinados configuran un cuadro de
ocultamiento, olvido y desmemoria.
No
obstante, no todo es negativo. Siempre surgen voces que van dejando
indicios y son como luces de bengala que señalan el camino. Así, en el
nivel poético, uno de los pocos casos que se dio es el de Víctor Ardón,
quien, desde el exilio en Guatemala, escribió, entre otros, los
siguientes versos. Fueron escritos hace cincuenta años. Pero si los
escuchamos con atención bien las podría haber firmado un escritor en
1985. O en el fatídico 2009 que todos recordamos o el 3 de marzo cuando
se segó la vida de Berta Cáceres y de otros dirigentes de las
organizaciones indígenas y campesinas: Oigamos los versos de Víctor
Ardón (m. en 1976).
¡Es noche en Centro América! Honduras
duerme, bajo una noche terrible, sin aurora!
El cementerio crece! ¡Las cunas están tristes!
[…]
Cruzan torvos sayones armados de pistola…
Un grito en las tinieblas
Y los sayones vuelan
Suena golpes y suena un cuerpo desplomado…
Los sótanos se llenan, y sigue la tortura
porque los gritos siguen:
[…]
No pueden acallarlos, pistola ni machete…
Y es noche, noche aciaga, la de mi amada Honduras.
Catorce años de bárbara contienda:
una cuadrilla, armada hasta los dientes,
contra un pueblo sin armas, arrogante,
que no se rinde. ¡Pueblo de valientes,
abandonado de Cartas y Tratados,
con sus propios verdugos concertados
por quienes dicen perseguí ideales,
y llevaron banderas de esperanza,
cuando rugía la muerte por doquiera!
Y, ¡Oh. Señor! después de la matanza,
¿qué se hicieron, derechos y bandera?
¡Hogares enlutados!
¡Niños sin padre!
¡Madres sin marido!
¡Hermanas sin hermanos!
Y en América quedaron los tiranos.
celebrando victoria…
¡Siguen, hoy como ayer, los réprobos mandando!
¡Paz y progreso!, gritan. ¡Democracia!
Bendita Paz, y Libertad regida….
Reconstrucción. Historia. Nueva Historia.
Así llaman a su obra los cuitados…
Calígula, ¿dónde está? Nerón, ¿qué se hizo?
Esa historia comienza allá en la selva,
pero la llaman “nueva” ¡Trogloditas!
Para
concluir, permítanme traer a este recinto las frases con las cuales
Ernesto Sábato concluyó el prólogo del Informe sobre la represión en
Argentina. Con ellas, señaló caminos indispensables para romper el
silencio. Que sus palabras también sirvan para hacernos reflexionar
sobre las auténticas motivaciones que tuvieron los organizadores de este
acto conmemorativo y de homenaje a las víctimas de la masacre del 6 de
julio de 1944. Tal vez, reavivando el recuerdo, se rompa –mediante actos
y palabras – este silencio y esta opresión que tanto envenenan la
atmósfera que respiramos.
En el célebre prólogo, el maestro argentino sentenció:
Las
grandes calamidades son siempre aleccionadoras, y sin duda el más
terrible drama que en toda su historia sufrió la Nación durante el
periodo que duró la dictadura […] servirá para hacernos comprender que
únicamente la sana actividad política y la democracia son capaces “de
preservar a un pueblo de semejante horror, que sólo ella puede mantener y
salvar los sagrados y esenciales derechos de la criatura humana.
Únicamente así podremos estar seguros de que NUNCA MÁS en nuestra patria
se repetirán hechos que nos han hecho trágicamente famosos en el mundo
civilizado”.
Guatemala, 1 de julio de 2016
http://criterio.hn/72-anos-la-masacre-san-pedro-sula-1944-aun-no-se-sabe-paso-helen-humana/
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