martes, 6 de junio de 2017

HONDURAS/ANÁLISIS: JUAN HERNÁNDEZ Y EL FMI, FICHA DE PUNTUACIÓN

 El mayor fracaso es el de la política social. Los latrocinios hicieron colapsar al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS). 
Para reducir el gasto JOH incumplió las responsabilidades del Estado en los servicios básicos. Y para pagarles a los banqueros desatendió la deuda social.

Rodolfo Pastor Fasquelle
EL LIBERTADOR /  6 de Junio 2017.
Mucha es simplemente prensa tarifada. JOH ha comprado medios y comunicadores para producir y reproducir propaganda, verdades a medias y llanas fabricaciones que –a su conveniencia— elogian o difaman ¡por el orden de cientos de millones de dólares! La mitad vía trueque, de publicidad por impuestos, que deja de pagar la prensa y deja de recibir el Estado. Cantidad astronómica, que ningún gobierno había gastado antes aquí, ni gasta ningún otro del istmo y de cuya cosecha se beneficia él como candidato.

Aman a Hernández la clientela de los miserables y la mancha brava de los paniaguados, ministros y viceministros, diputados (as). Pero hay gente que elogia al Presidente sin deberle nada. Cada cual tiene sus razones variopintas y derecho a sus preferencias. El hombre que le va a poner tope al tiempo del migrante, el Gral. John Kelly elogia a su policía militar y nuevas cárceles. E. Santos y el líder de su facción liberal celebran la gestión del hombre. Evelio Reyes es su fiel interlocutor con el más allá. Esdras A. López su “fan”, y lo anima sonriente James Nealon, oficioso gestor saliente ante el gobierno de Trump, quien un día le dará la mano. El FMI viene de alabar su manejo de las variables macroeconómicas. Y hay calificaciones positivas en esta ficha personal, aunque cada logro parece pisar su propia sombra.

JOH hizo cosas que tenía que hacer. Relanzó la reforma de la policía. Consiguió que la economía volviera a crecer a tasas de 3.5%, la mitad de los niveles que se alcanzaron en 2007. Gracias a las remesas (que no son su producto ni constantes, pero que ¡hoy alcanzan 18% del total anual de la producción nacional o Producto Interno Bruto, PIB!) y a su devaluación de la moneda, que nos encarece el combustible y una infinidad de insumos, JOH consiguió reducir el déficit en la cuenta corriente, lo cual el Fondo valora grandemente.

Disminuir el déficit del estado también era obligado. Y este gobierno extendió la base del padrón fiscal  para que tributen más personas. Pero incrementó los ingresos a base de aumentar impuestos indirectos, que afectan a la mayoría, de modo que 70 de 100 mil millones de lempiras presupuestados para gasto provienen de impuestos al consumo y otra parte de impuestos dudosos a la operación de la empresa, que no es materia fiscal. Otros proclamados logros de JOH en macroeconomía son poca cosa o contraproducentes. Equilibrios de móviles y tentetiesos.     
Aunque el Fondo no se preocupa, el gasto público aumentó como por ciento del Producto Bruto. Así, Honduras, siendo de los más pobres, llega a ser el país del istmo con mayor gasto público. JOH está gastando cada vez más en cosas improductivas, aviones y fragatas y en armas y radares y equipos para intervenir las comunicaciones ajenas privadas. En “swat” e infraestructura vistosa. Y como no tenía como sostener ese gasto, siguió endeudándonos. Condonada la vieja deuda pública, que al salir “Mel” había aumentado al orden de los 50 mil millones, ¡ocho años después se ha más que quintuplicado! Sin contar la deuda de los grandes municipios. Para contratar más, había que pagar el servicio a la deuda, y JOH hizo sus abonos, reconvirtió la deuda interna en externa y controló la nueva deuda en niveles parecidos a los de antes.  Es un ardid pero complace al Fondo. Y al mismo tiempo sucumbieron sus promesas. Con las expectativas.

El gobierno de JOH pregonó que su programa 20/20 traería inversiones de dos mil millones de dólares anuales, como antes anunciaba que las ciudades modelos catalizarían inversiones masivas. Pero el año pasado –2016— sin duda por las nuevas dudas con respecto a la seguridad jurídica, la inversión extranjera colapsó. Y aunque se habla de fomento para animar a un campo sostenible, que es nuestra ruta obligada, poco se hace en la práctica, la ganadería sigue retrocediendo asfixiada, la palma tuvo que detenerse y el cacao no termina de convencer ni arrancar cuando el café ya topó. 

El mayor fracaso es el de la política social. Los latrocinios hicieron colapsar al IHSS. Para reducir el gasto JOH incumplió las responsabilidades del Estado en los servicios básicos. Y para pagarles a los banqueros desatendió la deuda social. 

Mientras el FMI aplaude, aumenta la pobreza junto con la desigualdad. El Banco Mundial no ha querido (él sabe por qué) publicar en Honduras sus estadísticas, pero trasciende que, cuando en el resto del mundo y de la región se reduce, en Honduras la pobreza ha repuntado, a niveles de lo que era en el 2006, en un claro retroceso que no alcanzan a detener o revertir la mejora del crecimiento y otras macros. 

Tampoco el asistencialismo de derecha funciona. En números proporcionales y absolutos, aumentan los jóvenes que no pueden estudiar (porque no hay cupos) y tampoco encuentran empleo, porque no hay. Se sienten absolutamente frustrados y aumenta el delito y la presión migratoria, que no va a detener un muro. Aquí tampoco hay comida. Con el calentamiento global, en que no creen Trump ni JOH, ha disminuido la precipitación y la producción de alimento y surgen nuevas plagas de la gente (el zica), epizootias de los animales, royas del café y bichos del coco y palma, como el gorgojo del pino. Y el estado no tiene con qué ¡hacer nada!
JOH ha hecho muchas cosas malas, desde cuando era jefe de bancada y entregó el voto para el golpe y –después— colaboró con el golpismo y cuando fue presidente de El Congreso y aprobó contratos leoninos con empresas extranjeras (que están siendo investigadas afuera) aunque con intermediarios, quien sabe a cambio de que, y aprobó los presupuestos catastróficos que se usaron para elegirlo. 
Sus más graves pecados no interesan al FMI.
1.           La aprobación ilegal de cientos de  concesiones de tierras y minerales, ríos y aguas, que pasaron ¡de 80 a más de 900 entre 2009 y 2016! ¡y aun de las carreteras ya construidas!
2.           El desmontaje del estado de derecho. La ilegal destitución de los jueces de la Sala Constitucional, y su sustitución con otros, alineados con su candidatura y a su línea de mando.
3.           La deconstrucción de las garantías judiciales que toda una generación de ciudadanos habíamos edificado heroicamente.
4.           La perversión y compra de diputados (as), líderes gremiales y simpatizantes de oposición en sociedad civil, para que dividieran, desacreditaran y debilitaran a sus liderazgos.
5.           La denegación de derechos mínimos de representación a los opositores, y la manipulación continuada de los procedimientos y validación de resultados electorales
6.           El vil acomodo de la nuestra… a la política ajena de quienes tienen otras prioridades y hoy son –dentro y fuera— los titiriteros del gobierno local.
7.           La encaminada re militarización de la sociedad que no remedia nada pero amaga y a cuya sombra surgen la policía política y los escuadrones de la muerte.
8.           El chantaje, la extorsión y persecución oficial para intimidar opositores, inventando procesos y armando expedientes aunque sean insustanciales, para infamar aun al más santo
9.           La colusión con los corruptos del P.N. tanto los prófugos como los que van procesados entre risas y burlas, de absolución en sobreseimiento. Por orden del hombre.
10. No digamos su imposición de la reelección ilegal. Nada de eso le importa al Fondo Monetario. Pero es crucial superar esos males para que Honduras alcance a ser una república de hombres y mujeres.

 http://www.web.ellibertador.hn/index.php/avance/2292-honduras-analisis-juan-hernandez-y-el-fmi-ficha-de-puntuacion

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