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sábado, 8 de abril de 2017

Siria y Venezuela en la mirilla de la derecha internacional[1]

Víctor Manuel Ramos
A los grandes intereses económicos del capitalismo les importa un bledo el bienestar de la humanidad. Los beneficiarios son pocos contra la gran mayoría que constituye la casi totalidad de la humanidad en una situación de total negación de los derechos fundamentales garantizados –¡vaya un decir!- por la Carta de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Es así como Los Estados Unidos, ahora sin tapujos y en con una decisión de persistir en su política de ser– a la vista de todos- el gendarme del mundo, se atribuye la potestad, mientras violenta toda las normas elementales del derecho internacional, de querer decidir por los pueblos.
El señor Trump ha mostrado nuevamente los colmillos del Tío Sam y nos quiere convencer de que los tiene magníficamente afilados y que está dispuesto, si la ONU no le apoya en sus tropelías, a provocar los desastres que se le ocurran en otros países soberanos. Ha puesto en la mira de sus misiles y de otras armas de destrucción a Siria y a Venezuela.
Recordarán los lectores cuando el señor Bush, en su condición de presidente de USA, engañó al mundo y lanzó una feroz guerra en contra de Irak, con el pretexto de que el presidente Sadam Husein era poseedor de armas de destrucción masiva. La excursión mortífera de las tropas norteamericanas en Irak no pudo encontrar tales armas y el gobierno norteamericano tuvo que aceptar que todo era una falsedad. Para quienes no hubo falsedad fue para los iraquíes que aún siguen en el sufrimiento que no se ha superado, ahora gracias a ISIS que es otro engendro de Norteamérica y sus aliados.
Pues bien: desde que inició la guerra en Siria, patrocinada indudablemente por los mismos norteamericanos y sus pares de la OTAN, han menudeado las denuncias falsas de que el ejército de Siria y el presidente Asad, usan armas químicas para combatir a los terroristas que han ocasionado imponderables daños a los sirios, con un saldo de destrucción, muertos y refugiados alarmante. Al no poder derribar al gobierno legítimo de Siria, Los Estados Unidos han acudido a Arabia Saudí, a Turquía, a Israel y a otros países árabes que, en desvergonzada traición a sus hermanos sirios, se han prestado para avalar y patrocinar la tragedia en ese país. Por suerte para los sirios, han recibido la cooperación invaluable de Rusia, a través del Presidente Putin, de Irán y de Hezbolá. La conjunción de fuerzas formada por el ejército y el pueblo de Siria y los apoyos de los países amigos han llevado a Isis a una situación de inminente derrota. Y, para evitar tal derrota, Turquía invade la zona Norte de Siria; Israel bombardea al ejército sirio; los terroristas reciben entrenamiento, armas y dinero de Estados Unidos y de vez en vez lanzan gases letales sobre la población para acusar al gobierno Sirio, gobierno que ya entregó su arsenal de gases tóxicos, mediante certificación por la ONU. Como respuesta Trump está dolido por los muertos en Idlib, a causa del gas tóxico que, sin la menor duda, ha utilizado Isis como estrategia para culpar a Siria. Trump, entonces,  advierte que está dispuesto a actuar. Hay un problema para que tales amenazas se cumplan: los colmillos también afilados de Rusia, Hezbolá  e Irán que han ratificado su apoyo a Siria, como país soberano. Sin embargo ha actuado -70 misiles- y ha causado destrucción y muerte entre los sirios. Claro estas muerte no cuentan, porque para USA el asesino es Asad.
En el caso de Venezuela, los norteamericanos iniciaran su asedio durante sus gobiernos anteriores, principalmente durante la administración del Presidente Obama, el flamante Premio Nobel de la Paz, cuya administración se caracterizó por ser guerrerista y sanguinaria. No pudieron los yanquis con Chávez y ahora arremeten en contra del gobierno de Nicolás Maduro, gobierno al que Trump ha puesto, también, en la mirilla y se ha comprometido, públicamente, a enmendar los entuertos de su desenfocada visión, tanto en Venezuela como en Siria y otros países que ahora no comento porque este trabajo sería interminable.
Trump quiere que la Venezuela Bolivariana entregue el gobierno a la derecha recalcitrante porque tal pacotilla devolverá a las transnacionales del petróleo el control de las riquezas naturales del país. Le enfadan a Trump los avances sociales logrados por la revolución chavita bolivariana y han sometido a ese pueblo a un acoso económico y político, tal y como lo hicieron con Guatemala, durante el gobierno de Árbenz, con Cuba revolucionaria, con la Dominicana gobernada por Juan Bosh, con la Nicaragua sandinista, con Grenada de Bishop, con Panamá para intentar volver al control de Canal, con Haití nación a la que no le han permitido dar un paso hacia adelante, con Brasil ahora gobernado por corruptos, con Argentina en manos de la derecha radical que niega los derechos de los de abajo y de los trabajadores, con el Paraguay atrasado y sumiso, con el Uruguay que simula tener un gobierno progresista pero que adopta las políticas dictadas por la Casa Blanca.
Ha instrumentalizado a la OEA, Los Estados Unidos. Y el libreto es exactamente el mismo que se utilizó cuando el gobierno norteamericano derrocó, mediante una invasión al gobierno de Árbenz en Guatemala, el mismo libreto que intentaron poner en escena cuando invadieron Cuba, país que se defendió con heroísmo y por tal motivo fue expulsado de la OEA.
Los peones son casi los mismos, con las excepciones de Nicaragua, El Salvador, Bolivia, Ecuador, que han adoptado la posición de la dignidad, de tal manera que no han podido lograr la mayoría necesaria para condenar a Venezuela, para condenarla, insólito, de absurdos que, sin embargo, son realidades en sus respectivos países: los asesinatos de estudiante y periodistas en México de su gobierno surgido del fraude electoral, la burla al pueblo de Guatemala que derrocó al tirano y se dejó montar un payaso, el acomodo servil de Costa Rica y Colombia, el pinochetismo de Chile, los salteadores del poder en Brasil, los atropelladores de la Constitución en Paraguay, el impopular Machi de la Argentina,… Pero sobre todo el vasallaje de Honduras a quien incluso le ponen a violentar el orden jurídico de la OEA y le empujan a suplantar a la presidencia de ese organismo. Pero lo más insólito: reclaman por la falta de medicinas y alimentos gobiernos cuyos pueblos no tienen ni medicinas ni alimentos. En Honduras los medicamentos y los fondos para comprarlos fueron saqueados por este régimen nacionalista y a los desheredados les engañan con un mendrugo al año, sobre todo en tiempos de elecciones.
Pero, cuidado, señor Trump: Siria y Venezuela Bolivariana son huesos duros de roer. Sus ejércitos y sus pueblos saben sus deberes revolucionarios. De su valentía y determinación, al no permitir el triunfo de cualquier agresión, depende, en gran medida, el futuro del Medio Oriente y de América Nuestra, la de Bolívar, Martí, Fidel, Torrijos y Chávez. La humanidad entera celebrará el triunfo de la razón en contra de la brutalidad.
Hermanos sirios, humanos bolivarianos venezolanos, el mundo les ve y admira su coraje de resistir. El mundo estará solidario con vuestra causa justa, totalmente.
Estafeta

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