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sábado, 4 de marzo de 2017

Honduras: “Hemos hecho mucho, pero no lo suficiente”

Por: Thelma Mejía
El primero en acuñar esa expresión fue el ex ministro de Seguridad y ex canciller, Arturo Corrales Álvarez, cada vez que intentaba justificar un acierto o minimizar algún otro desacierto. Luego habló de la responsabilidad social compartida, pero diferenciada, cuando aludía a las relaciones bilaterales con Washington en materia de narcotráfico. Hoy todo el gabinete de gobierno, repite esas expresiones con cierto señorío como parte de la filosofía moderna que caracteriza a la “Vida Mejor”.
 Y como esas expresiones son el referente con la cual justifican sus acciones para bien o para mal, vale entonces recordar un par de cosas: El 3 de marzo de 2016, un grupo de criminales asesinaron a quemarropa a la líder ecologista y ambientalista, Berta Cáceres, una mujer de fresca sonrisa pero fuerte en sus convicciones y principios.
 
La muerte de Berta Cáceres golpeó a la administración del presidente Hernández y exhibió al país como una nación de salvajes. La reacción internacional sorprendió al mismo gobierno y a gran parte de la sociedad hondureña, en especial a aquella ligada a la elites de poder que no termina de entender por qué “una simple” indígena lenca los ha desnudado tanto.
 
Ocho personas han sido capturadas por este crimen, pero el hilo de la madeja no está terminado. Seguro han hecho mucho, pero no lo suficiente. Los autores intelectuales siguen ahí, tejiendo impunidad y comprando lealtades, mientras la comunidad internacional expresa: seguimos aquí esperando, seguimos recordando.
 
Los internacionales como el ciudadano de a pie tienen claro quién o quiénes ordenaron apretar el gatillo contra Berta. Toca a los operadores de justicia terminar de armar el rompecabezas si es que no lo han completado ya. Han hecho mucho, pero no lo suficiente.
 
Otro ejemplo de hacer mucho pero sin ser suficiente es el tema de la seguridad. En el 2017, instituciones como la Secretaría de Defensa y la Secretaría de Seguridad tienen una partida conjunta de al menos 12 mil millones de lempiras, seis mil para cada una de ellas. Eso refleja el presupuesto de la República. Este monto no incluye el dinero de la tasa de seguridad poblacional.
 
¿De cuánto será realmente la huaca para estos dos rubros en un país donde los ciudadanos perdemos cada vez más derechos? Quizá es mucho pero no lo suficiente.
 
En nombre de la seguridad, policías, militares y policías militares se han visto salpicados en los últimos años en graves casos de abuso de autoridad y violaciones a los derechos humanos. El dato más reciente es la condena obtenida por el Ministerio Público en contra de dos altos oficiales del C-2, uno de los cuerpos de inteligencia militar de las Fuerzas Armadas por haber secuestrado y ejecutados a dos jóvenes hermanos en una colonia capitalina hace dos años.
 
El asesinato de los jóvenes tiene claros indicios de haber sido una ejecución extrajudicial por hombres investidos de autoridad. Como el hecho ha pasado casi inadvertido, las gloriosas se han llamado al 
silencio, porque la Seguridad indica que Honduras debe ir por más.
 
En otro acápite, a inicios de 2017, miembros de la policía militar de orden público asesinaron a mansalva a un joven en Santa María del Real, en Olancho, y más recientemente otro efectivo de la seguridad mató supuestamente a otro joven en Choloma e intentó sembrarle un arma para confundir la investigación, pero ha sido capturado y puesto a la orden de los tribunales. ¿Serán todos estos hechos aislados? Los grupos humanitarios estatales y no estatales deberán pesquisar e identificar tendencias para evitar reediciones dolorosas del pasado.
 
Siguiendo la línea de “mucho pero no suficiente”, en nombre de la Seguridad hoy los ciudadanos y ciudadanas de este país, tienen su propio muro: la ley de secretos, la secretividad del tasón de seguridad, la secretividad del IHSS, del SANAA, de la ENEE y de otras instituciones por disposiciones del Consejo Nacional de Defensa y Seguridad Nacional. Este muro ahora goza de doble blindaje: una sentencia de la sala constitucional y el nuevo decreto ley de las reformas penales. Como que “ha sido mucho pero no suficiente”.
 
La sala constitucional invocando curiosamente la ley de inteligencia declaró “secreto de Estado” el tasón de seguridad y las reformas penales incluyeron en la figura del terrorismo, a los medios de comunicación  y las redes de difusión (entiéndase redes sociales) que hagan apología al terrorismo, dejando así a discrecionalidad de un juez que es apología al terrorismo o qué es “alteración” de la paz pública. Dizque van a “rectificar” lo relativo a los medios de comunicación, pero de momento, eso es ley y vigente.
 
Los expertos penalistas dicen que esas reformas ya publicadas y vigentes tienen varias colitas lesivas a las libertades humanas, más allá del trastoque a la libertad de expresión, un derecho ciudadano no exclusivo de la prensa. Aseguran que aquí en penas carcelarias es “más barato” un homicidio que una extorsión. ¿Será que es mucho pero no suficiente?
 
Habrá que leer con lupa esas reformas para encontrar las “otras reformas” ocultas en las trampas de la ley que gusta a nuestros legisladores. Por ahora,  he escrito mucho y suficiente.
 
 http://criterio.hn/2017/03/04/hecho-mucho-no-lo-suficiente/

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