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jueves, 10 de noviembre de 2016

Honduras / Hizo y hará lo que haya que hacer… ¿Qué hará el pueblo?

 
 Caricatura de Luis Chávez (Tiempo.hn)
Congreso Nacional de Honduras desde el golpe de  Estado 2009 a la fecha
9 Noviembre 2016 .-
 Por Víctor Manuel Ramos
 Juan Orlando Hernández, actual presidente de Honduras, ha hecho y hará todo lo que haya que hacer para perpetuarse en mando de la República. Para conseguir tal fin, cuando dirigía el Congreso Nacional, destituyó cuatro Magistrados de la Sala de lo Constitucional de la de Corte Suprema de Justicia que no le eran afines y los sustituyó por personajes que aceptaron todos sus deseos para pavimentarle el camino a recorrer con el fin de cumplir su aspiración de ser el presidente de Honduras mientras viva. 
Esta acción, por supuesto, en franca violación de la Constitución de la República que establece un período de 7 años para los magistrados. En el ejercicio de la dirección del Congreso sustituyó al Fiscal General, cuando al anterior se le venció su período, por otro personaje que le fuera fiel a sus hechuras que le aseguraran ser electo Presidente del país. Lo mismo pasó con la escogencia del Tribunal Nacional electoral, que debería ser integrado por representantes de tres partidos. El delegado del partido Liberal fue nombrado al margen de la opinión del Partido, según me confesó un dirigente de esa agrupación política. La estructura de ese Tribunal Electoral permitió de Hernández alzarse con la presidencia a pesar de las acusaciones d fraude que hizo LIBRE Y PAC.
Luego, en el ejercicio de la presidencia, JOH hizo lo que tenía que hacer para asegurarse la elección de una Corte Suprema de Justicia que le fuera fiel a su intención de perpetuarse en la presidencia de la República, en franca violación de lo que dispone la Constitución de la República en sus artículos conocidos como pétreos que no pueden ser reformados, bajo ninguna circunstancia según la Constitución misma, y que fueron manoseados por la Sala de lo Constitucional que el mismo JOH nombró a su conveniencia. En el ramillete de esas hechuras que se comprometió a hacer el mandatario está la expulsión, el exilio diplomático forzado en contra del fiscal Aldana, quien estaba en posesión de información sensible que hubiese puesto en peligro la continuidad de Hernández en la Presidencia misma.
Se ha proclamado, este domingo 6 de noviembre pasado, candidato presidencial. Él y sus compinches saben que eso no es legal, que tal acción compromete incluso su presidencia porque pone a las Fuerzas Armadas en la necesidad de cumplir con su deber constitucional de garantizar la alternabilidad en el ejercicio de la presidencia, tal como lo establece la Constitución y porque el presidente Hernández sabe que la Corte Suprema de Justicia no puede estar por encima del poder constitucional que redactó la Carta Magna y que dice taxativamente que es un delito promover la reelección y reformar los artículos que prohíben el que un presidente o expresidente pueda postularse para un nuevo período presidencial. Él sabe que está al margen de la ley al hacer eso que su eufemismo considera como correcto a sabiendas de que no lo es. En ese mismo afán ha despilfarrado el presupuesto en el reparto de indignantes limosnas y bolsas solidarias con su retrato, a pesar de que se trata del uso indebido de los dineros del pueblo, mientras paralelamente las escuelas, los hospitales, los centros de salud, las carreteras están en abandono total.
¿Qué Queda por hacer, si el mismo Hernández debe estar perfectamente sabido de que no cuenta con las simpatías del pueblo hondureño para lanzarse a tal aventura? Pues iniciar las movilizaciones masivas, a nivel nacional, bajo la coordinación de los partidos que están francamente en contra de la reelección por ser esta, en estas circunstancias actuales del derecho constitucional vigente, un delito de traición a la Patria. Iniciar con Marchas y caravanas de automóviles, simultáneas en todo el país, cacerolazos, recursos de amparo múltiples, pronunciamientos, recolección de firmas, actos culturales de protesta, plantones, marchas a la presidencial y a la MAHCI, denuncias internacionales,… pero, sobre todo, forjar la unidad de la oposición, mediante la puesta, en un lugar aparte, las mezquinas aspiraciones personales, para sustituirlas por las grandes aspiraciones del pueblo que desea la libertad y que se respete su opinión, en base a la Carta Magna vigente.

Basta ya de querer hacer lo que haya que hacer. El pueblo únicamente debe permitir que se haga, hoy y siempre, lo que la ley permite. A quienes se salgan de ese dictado, debemos conducirlos a El POZO. 
Fuente: Grupo Red FIAN-Honduras

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