Buscar este blog

Cargando...

domingo, 20 de noviembre de 2016

Honduras: El contrato social ha dejado de existir


 19 Noviembre,2016.
Por: Arturo Rendón Pineda
El descontento, la ira, la frustración y la incertidumbre con que el pueblo se levanta todos los días,  es cosa común. Diariamente se escucha a la gente manifestar acerca de cómo piensan resolver el problema en que nos ha  metido la corrupción de los políticos, a la vez que deciden como solución indeclinable, que la forma de castigarlos  son las elecciones próximas, como única solución para vencer sistema que está llevando al país a honduras abismales. 

Las personas se están revelando en número creciente sin distingo de clases sociales y de banderas políticas que nos han venido llevando al descalabro total. Para quienes han instaurado “la limpieza social” como método de extermino  y la corrupción como  sistema de enriquecimiento fácil, el verdadero salvajismo, solo aplica a las clases populares desposeídas y excluidas de toda participación social.
Descalifican a quien se atreva a insinuar que la actual crisis económica fuera diseñada por la élite, con la finalidad de enriquecerse y acumular poder a costillas de los bolsillos de los contribuyentes. 
Sienten auténtico pavor ante cualquier protesta o reclamo popular que haga poner en riesgo los privilegios conseguidos a costa de engañar al pueblo que dicen representar, a grado tal,  que no vacilan en poner  precio a los votos que los electores confiadamente depositaron  en las urnas electorales, porque para que esta  nueva casta de políticos de la nueva ola “la democracia” que ellos practican consiste  en ganar las elecciones a como haya lugar, aunque para ello tengan que entregarle el alma al mismísimo diablo.

La tesis conque pretenden sustentar sus trillados pretextos, consiste en defender “la gobernabilidad” del orden establecido,  el statu quo del que se benefician, con el argumento de que sin él, el país sería un caos  entregado al salvajismo de la “izquierda radical”, donde campea—según ellos—la antropofagia, la barbarie y la criminalidad.

Los mismos medios que publican “las bondades del régimen”,  a la hora de publicar las mentiras oficiales, no dejan un espacio para la duda razonable, porque para eso los recompensan de manera generosa y al país que se lo lleve el diablo. Dependiendo de la verdad  que nos haga creer el sistema mediático, seremos clasificados y etiquetados, porque grandes mayorías se niegan a abandonar el encasillamiento mental al que por muchos años nos han venido sometiendo  para que no usemos nuestro intelecto para poder  viajar entre las ideas y opiniones propias sin limitaciones que imponen con ideas ajenas a nuestra verdadera libertad.

Es lamentable pensar porqué nuestro pueblo se niega a abandonar las estructuras mentales impuestas que nos abarrotan con mentiras y sueños de fantasía y cuentos de camino real, cuando la sociedad necesita con urgencia que todos nos despojemos  del patrón publicitario impuesto con el dinero de los contribuyentes como una estrategia alienante que no nos permita dimensionar la verdadera realidad que estamos viviendo, que nos ha despojado de nuestra propia dignidad.

 Es indudable que estos sistemas de control mental al que desde hace mucho tiempo nos tienen sometidos  trae grandes implicaciones, ya que una vez programada toda una sociedad, cualquier idea o concepto por equivocado que sea, es acatado por la mayoría.
Cualquier planteamiento que contradiga la verdad oficial, se tilda como terrorismo y  de “izquierda radical”, siguiendo la expresión peyorativa para aquellos que disientan de sus propósitos y protesten por la enajenación del  país, pretendiendo que olvidemos que son los corruptos  ladrones de cuello blanco que ha saqueado el país y permanecen tan campantes gozando de impunidad  adornando los más refinados espacios periodísticos de “nuestra culta sociedad”.

 La lucha contra el  crimen organizado  y  la seguridad nacional ha sido una verdadera coartada para otros fines que nadie ignora y el pueblo no necesita  una lupa para  identificar a los secuestradores del patrimonio nacional, a los exterminadores de salarios, a los asesinos del empleo, a los traficantes del miedo que son los más peligrosos porque te condenan a la parálisis, y es así  es como pretenden justificar el incremento de la policía militar.

Ese odio encarnizado al enemigo, divide a la población en seguidores enconados de los respectivos medios de comunicación conservadores o progresistas, golpistas y anti-golpistas, y de esa manera su visión camuflada de la realidad  nacional, queda reducida al submundo de la lucha entre las grandes mafias políticas y económicas que tienen idiotizado al  país. Toda esa venda mediática que han puesto frente a los ojos del pueblo, permite que los grandes poderes económicos que realmente lo controlan todo desde la sombra, prosigan con sus actividades sin nadie que se les oponga, pues todas las energías de la población quedan dispersadas en ese enfrentamiento entre supuestas izquierdas y derechas, que es a donde nos han venido llevando para mantenernos vendados y embrutecidos donde los corruptos continúan con su fiesta, mientras el pueblo se muere de hambre.

 La confianza del pueblo se perdió  a partir del golpe de Estado del 28/6/09 en que fue rota la Constitución y el contrato social fue destruido por lo que algunos llamaron de manera cínica “sucesión constitucional”.  Cada día que pasa se hace más evidente que el daño causado al país con el golpe nunca fue restaurado con elecciones fraudulentas ni con el gobierno sucedáneo del golpe. 

¿Cuánto tiempo puede sobrevivir una sociedad desarticulada y excluida  en tales circunstancias? El pueblo está consciente de que la única solución para volver a la normalidad y a la recuperación del país, pasa concretamente por la “refundación nacional”,  porque dado el desbarajuste a que han llevado al país con leyes obsoletas que nadie respeta, ha comprendido que el contrato social ha dejado de existir y que es urgente restituirlo. 
http://criterio.hn/2016/11/19/contrato-social-ha-dejado-existir/

No hay comentarios :

Publicar un comentario en la entrada