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viernes, 11 de noviembre de 2016

¿Cuál será el camino de Venezuela?

En varias oportunidades uno se ve enfrentado a la necesidad de dar respuesta a la pregunta de “cómo está la situación de Venezuela”, pero pocas veces uno es interrogado sobre “qué van a hacer”. Esto tiene mucho que ver con el inmediatismo impuesto hoy por los cúmulos casi infinitos de información que se producen en las redes sociales y con cómo los medios de comunicación venden un producto para consumo inmediato, con caducidad instantánea. Por eso es importante poner el contexto actual en una situación de perspectiva.

 Lo primero es el diálogo

Sin lograr encauzar los ánimos golpistas de un importante sector de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD, derecha) no hay construcción de futuro posible, o al menos no un futuro promisorio. Por lo tanto, esa ha sido la principal meta de los sectores agrupados en el Gran Polo Patriótico Simón Bolívar (GPP, izquierda en el Gobierno).

Pese a varios intentos de los sectores más radicales de la derecha venezolana, empujados por sus aliados en los sectores más radicales del fascismo nucleado en Miami, gracias a la mediación del Vaticano y la Unasur se impuso en Venezuela una agenda de diálogo entre fuerzas de oposición y Gobierno.

“Celebro que, como resultado del proceso de diálogo, la oposición haya tomado decisiones sensatas, yo las saludo. Lo dije el domingo: tiendo mi mano a la MUD”, destacó el presidente venezolano Nicolás Maduro el pasado martes 1° de noviembre.

El pasado domingo 31 de octubre las partes decidieron la instalación de cuatro mesas temáticas. La primera, denominada “Paz, Respeto al Estado de Derecho y a la Soberanía Nacional”, estará bajo la coordinación del ex presidente español, José Luís Rodríguez Zapatero. La segunda, llamada “Verdad, justicia, reparación de víctimas y derechos humanos”, estará coordinada por la representación del Vaticano. La tercera mesa, que tomará los temas económicos y sociales, contará con el concurso del ex presidente de República Dominicana, Leonel Fernández. La mesa “Generación de Confianza y Cronograma Electoral”, será coordinada por el ex presidente panameño Martín Torrijos.

“Ha iniciado un proceso de conversaciones para ir regularizando las reglas de juego y respeto a la Constitución. ¿Cuál es nuestra exigencia fundamental en esa mesa? Que el diálogo no tiene alternativas. Que hay que abandonar todos los planes conspirativos y golpistas. El estricto respeto a la Constitución y al pueblo”, reafirmó el Presidente venezolano.

El acceso a los bienes y servicios

La sigla CLAP identifica a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, y esas organizaciones son las que han permitido hacer frente a la crisis producto de la caída de los precios del petróleo y la especulación y el desabastecimiento programado que han generado la burguesía venezolana en su guerra económica contra la Revolución Bolivariana.

A pesar de que los CLAP fueron creados en fecha muy reciente, hoy son una organización reconocida, con alcance nacional, que distribuyen miles de toneladas de alimentos por semana a precios justos, y quizás lo más importante: han empezado a producir los más diversos bienes y productos de los que son parte de la cesta básica de las familias venezolanas.

En conjunto con Mercal (Mercados de Alimentos) y Pdval (Productora y Distribuidora Venezolana de Alimentos), que son redes estatales de importación, producción y distribución de alimentos, se logró abastecer a un gran porcentaje de la población y se redujeron las colas y los “bachaqueros”, como se conoce a los especuladores que acaparan y revenden productos de la cesta básica con sobreprecio.

Los CLAP (que son una organización surgida del pueblo), en conjunto con estas redes estatales, han censado a las familias de comunidades en todo el país para llegar de forma periódica a cada vivienda con una bolsa de productos de primera necesidad que se vende a un precio justo, sin sobreprecios y sin las terribles colas producidas por las distorsiones del mercado provocadas por el gran capital.

Al mismo tiempo, esta misma semana el presidente Maduro activó 750 Consejos Productivos de Trabajadores (CPT), quienes se encargarán de supervisar el sistema de producción y distribución de rubros esenciales en alianza con los CLAP y con los organismos estatales de defensa del acceso de las personas a los bienes y servicios.

Los CPT contribuirán al impulso de los motores agroalimentario, industrial y farmacéutico definidos en la Agenda Económica Bolivariana.

Estos comités estarán formados por una mujer trabajadora, un representante de la Milicia Nacional Bolivariana, un joven trabajador y un representante de la Gran Misión Abastecimiento Soberano, que impulsa precisamente el desarrollo de las capacidades de producción, importación y distribución de los productos esenciales.

El Jefe de Estado venezolano anunció también la entrega de créditos a estas organizaciones productivas a través del estatal banco Bicentenario.

Por otra parte, como forma de paliar la espiral inflacionaria generada por la especulación y el acaparamiento y para defender el poder adquisitivo de las trabajadoras y trabajadores venezolanos, el Poder Ejecutivo ha aumentado ya cuatro veces el salario mínimo en el correr de este año, así como las escalas salariales que establecen las prestaciones de los trabajadores de la Administración Pública Nacional.

Del mismo modo, se ha modificado la base de cálculo de los tiques de alimentación, de manera tal que los trabajadores han visto mutiplicado por seis su salario integral (sueldo más tiques).

Por último, pero no menos importante, se ha mantenido la política de construcción y otorgamiento de viviendas públicas, que han permitido llegar -también esta misma semana – a la vivienda un millón doscientos mil entregada a los sectores del pueblo venezolano que más lo necesitan en menos de cinco años.

De esta manera, no solo se han quitado del mercado especulativo inmobiliario (tanto para compra como para alquiler) ese mismo número de viviendas, sino que se ha dinamizado el sector construcción de la economía, uno de los más dinámicos en cualquier país.

Precio justo para nuestro principal recurso

La economía venezolana, país que posee las más grandes reservas de crudo y también uno de los países que es fuertemente dependiente de su renta para poder desarrollar su economía y encarar las inversiones que el país requiere, depende fuertemente de los precios del crudo para elaborar las previsiones presupuestales y extrapressupuestales del Estado.

La caída de los precios de los hidrocarburos en más de un 70% ha ocasionado una disminución del mismo nivel en los ingresos del Estado y -por ende- en su capacidad para gastar, invertir y redistribuir la riqueza nacional.

Sin embargo, el Estado venezolano -como hemos visto- ha privilegiado a los sectores más vulnerables de la sociedad y fomentar la creación de un aparato productivo nacional, iniciativa hasta ahora imposible por el predominio del rentismo petrolero como cultura predominante en el empresariado venezolano y en buena parte de la población, fundamentalmente en los sectores de capas medias.

Como forma de defender los precios del principal recurso del pueblo venezolano, el presidente Maduro desarrolló una intensa agenda que incluyó diversas giras por los países integrantes y no integrantes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para iniciar conversaciones que permitieran reducir la sobreoferta y estabilizar los precios.

“Ha llegado la oportunidad de que los productores de la Opep y No Opep definitivamente nos pongamos de acuerdo en una ruta para estabilizar el mercado petrolero y lograr precios realistas y justos que permitan cubrir las inversiones para reponer los inventarios y desarrollar nuevas tecnologías”, expresó Maduro.

El acuerdo, que será refrendado por la OPEP en Viena el próximo 30 de noviembre, compromete a los 14 miembros del bloque a mantener un rango de producción conjunta de 32,5 a 33 millones de barriles diarios, medida que será acompañada por los países que no integran el cartel petrolero internacional.

En definitiva, más que simplemente “aguantar el chaparrón”, se está construyendo en Venezuela una nueva cultura productiva, que permitirá producir en el país al menos lo que se consume, para luego desarrollar una nueva economía que pueda romper la dependencia del petróleo y brindarle a la sociedad nuevas capacidades de desarrollo.

11-11-2016
https://goo.gl/UJ0LRc
http://www.alainet.org/es/articulo/181635

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